El humo persistente

Desde antes de las Pascuas el humo cubría sus casas, sus ojos, secaba sus gargantas, ingresaba por sus narices. Desde la Municipalidad lo único que hicieron fue culparlos a ellos por lo que sucedía.
Vivir cerca del basural de la ciudad de Mar del Plata es un castigo. Al olor, las moscas y el humo se suma el abandono y, muchas veces, la falta de respeto de quienes tienen el deber de protegerlos. La administración de Gustavo Pulti ha tratado de que el tema del incendio pase desapercibido para el resto de la población de la ciudad.

N&P se comunicó con Ricardo Hormigo, miembro de la Sociedad de Fomento Antártida Argentina, quien le contesta a Marcelo Artime la acusación de que se trató de un incendio intencional.

Noticias & Protagonistas: Marcelo Artime aseguró que lo que sucedió en el basural fue una especie de conspiración contra el Gobierno municipal. ¿Pasó algo más después de esas declaraciones?

Ricardo Hormigo: No, cada uno hace su política. Pero, ¿quién va a prender fuego el basural porque estén haciendo otra obra? Sabemos que el basural de acá no se va a sacar, por eso creo que el incendio no lo comenzó nadie del barrio, y tampoco ninguno de los muchachos que están allí trabajando. Si me pregunta si fueron los recicladores, le contesto que menos, porque ellos trabajan en ese lugar. Podrá haber sido algún opositor, pero no entiendo lo de Artime.

N&P: Cuando esto le sucedía a gestiones anteriores, el concejal Rosso realizaba extensas declaraciones sobre la incapacidad de los funcionarios de la época. Lo curioso es que nadie toma conciencia de que esta situación se prolongó por más de tres semanas. Vivir cerca de ese humo tóxico y soportarlo constantemente debe de ser repugnante y complicado de sobrellevar, ¿verdad?

RH: Nosotros sabíamos lo que estaba tratando de hacer por la directora de la Escuela 44 y por eso no queríamos meternos. Recién ahora tomamos un poco la posta de la pelea, pero si todo lo que hicieron Margarita Pérez y muchas otras personas no sirvió de nada, nos cuesta mucho no bajar los brazos. No lo hacemos porque acá no se puede vivir más. En cuanto a la salud pasa lo mismo; tenemos una sola doctora, una pediatra a la que acompaña una enfermera que se va a las 17, y nada más. Días feriados, sábados y domingos no contamos con servicio de salud, en un barrio tan carenciado.

N&P: ¿Usted afirma que tienen un solo médico hasta las 17 y que fines de semana y feriados no hay servicio de salud?

RH: Le digo cinco de la tarde para ubicarnos, pero me animo a decir que si usted necesita atención a las 15:30, es posible que ya no encuentre a nadie. Y los problemas de salud de este barrio van de la mano con el humo del basural. Sabemos que cuando el humo viene hacia las casas hay gente que necesita oxígeno, nebulizaciones, por lo menos que haya prevención. Pero no la hay, y como desde las 21 nos quedamos también sin micros, en el caso de que alguien se sienta mal debe recurrir a un taxi o un remís.

N&P: Es curioso. Hay declaraciones del secretario del área, el Dr. Ferro, que asegura que el objetivo es que los habitantes de barrios humildes no tengan la necesidad de ir a la madrugada a pedir un turno a los hospitales, que la salud es una herramienta para combatir la desigualdad. Pero ustedes podrían atestiguar exactamente lo contrario…

RH: Yo personalmente tuve una discusión con el Dr. Ferro en la salita de primeros auxilios. Un día, en una reunión, con miembros del Frente del Sur como testigos, discutimos alrededor de una mesa unas quince personas. Él llegó a decirnos qué quién era el loco al que se le había ocurrido hacer un centro de salud en el medio del campo.

N&P: ¿Eso les dijo?

RH: Efectivamente, y había delante por lo menos quince testigos; entonces sabemos que con Ferro no podemos contar. Como la abrió el Dr. Garis, que es de la oposición, a lo mejor por eso no sirve. No les importa nada, aunque el barrio se venga abajo.

N&P: ¿Qué sucede con los medicamentos? ¿Tienen suficientes?

RH: Dentro de todo sí, porque gran parte de las personas, aunque no les guste la pediatra o la enfermera, se van hasta la sala de El Martillo o hasta el Materno Infantil, y entonces los remedios alcanzan. Pero es porque no hay gente atendiendo; además se acercarían más personas si el colectivo respetara los horarios o si tuviésemos una línea todo el día.

N&P: Toda la zona de la avenida Antártida Argentina tiene problemas de salud debido al humo del basural. ¿Desde cuándo sucede?

RH: Tal vez desde hace poco más de un mes. Lo único en lo que estoy de acuerdo con Artime es que durante el verano no pasó, siendo que es la época cuando más se incendia. Pero lo otro no lo entiendo…

N&P: El jefe de bomberos declaró que es una consecuencia de la falta de venteo de los gases. Cuando uno toma la vieja ruta a Miramar puede ver que tampoco hay un buen trabajo de higiene urbana, ¿verdad?

RH: No lo hay, y el cúmulo de basura parece ya una sierra de Balcarce. Es el promontorio más alto de la ciudad.

Abandonados a su suerte

Los vecinos que viven en la zona de la avenida Antártida Argentina tienen muy claro que no son prioridad para el actual intendente de nuestra ciudad. Pero la realidad, ajena a la propaganda oficial, está a pocos minutos del centro. Basta manejar unos minutos y chocarse con un mundo, para muchos, desconocido, pero no por eso deshabitado.

N&P: ¿Cuánta gente vive en la zona?

RH: El último censo que realizaron unas chicas que trabajan en la Iglesia arrojó que en la zona hay unas 50 familias efectivas; pero a eso se le deben sumar los bolivianos que trabajan en los invernáculos durante la semana, y cada una de esas familias tienen 3 o 4 hijos. Además tenemos los campings; pero cuando uno habla con el Dr. Ferro, él nos dice que cada camping debe contar con un médico. Además, si una persona se realiza un corte tiene que salir corriendo hasta la ciudad, porque hay meses en que los campings están cerrados…

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