Nuevas adhesiones está recibiendo el grupo de vecinos que hoy lucha por conservar y proteger la riqueza natural, paisajística y cultural de un predio de 63 hectáreas situado entre el Río Paraná, el Arsenal y las barrancas detrás del club Belgrano, Parque de la Cruz, sobre calles Maipú y 3 de Febrero.
En principio, el documento comienza explicando qué es un humedal y la importancia que tiene para una ciudad como Zárate. “Los humedales son vitales para muchas especies animales y vegetales, ayudan a absorber el dióxido de carbono de la atmósfera, nos prestan importantes servicios ambientales y son la clave del “capital natural” para las generaciones futuras. Son áreas que se inundan temporariamente, donde el agua subterránea aflora en la superficie o en suelos de baja permeabilidad cubiertos por agua poco profunda. También podemos decir que un humedal es una zona de tierras, generalmente planas, en la que la superficie se inunda permanente o intermitentemente, al cubrirse regularmente de agua el suelo se satura, quedando desprovisto de oxígeno y dando lugar a un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres”, explica el documento.
Y avanza, “los humedales son ecosistemas que desempeñan diversas funciones como el control de inundaciones, puesto que actúan como esponjas almacenando y liberando lentamente el agua de lluvia; protección contra tormentas; recarga y descarga de acuíferos (aguas subterráneas); control de erosión; retención de sedimentos y nutrientes; proporcionan importantes beneficios estéticos, educacionales, culturales y espirituales, así como una amplia gama de oportunidades para la recreación y el turismo. Se ven o se pierden totalmente alterados debido al deterioro como consecuencia de la agricultura intensiva, la urbanización, la contaminación, la construcción de represas, la adecuación de tierra para infraestructura turística, la desecación y otras formas de intervención en el sistema ecológico e hidrológico. A pesar de la importancia de los humedales, en la actualidad son los ecosistemas más amenazados, como está sucediendo en Zárate, donde quieren desarrollar sobre el único humedal que queda, una zona urbanizada con el peligro que esto conlleva a futuro. Una mejor gestión sería convertir al humedal en un Área Natural Reservada, la que podría llevar el nombre de algún naturalista argentino como ser, el del Dr. Ángel Gallardo o el sabio Florentino Ameghino”.
En otro párrafo advierte, “destruir humedales genera la liberación de gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) a la atmosfera, lo que contribuye con el calentamiento global”.
Legislacion vigente
La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) es un tratado intergubernamental y único. Los 160 países adheridos denominados Partes Contratantes entre la que se encuentra la República Argentina aseveran que la misión es, “la conservación y uso racional de todos los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como una contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”. La República Argentina aprueba la Convención sobre los Humedales en el año 1991 a través de la sanción de la Ley 23.919, 21/03/1991 -publicada en el Boletín Oficial el 24/04/1991. A partir de su entrada en vigor en setiembre de 1992 forma parte del marco legal ambiental, razón por la cual el Estado Argentino en sus diferentes jurisdicciones adquiere obligaciones muy claras.
También el Estado nacional ha ratificado el Convenio sobre la Diversidad Biológica mediante la ley 24.375, con el compromiso de proteger la riqueza genética de la República Argentina, siendo los funcionarios los principales responsables de hacer y de cumplir estas Leyes. “En las próximas décadas, las decisiones políticas pertinentes deberán considerar los compromisos a alcanzar entre los usos actuales de los recursos de los humedales, y entre los usos actuales y futuros. Recordemos que su alteración, disminución o detrimento de los ecosistemas o sus componentes, provocado por una acción humana externa es denominado jurídicamente “daño ecológico”. La pérdida de humedales aumenta los riesgos de inundaciones y se pierden los servicios ecosistémicos. El hombre es el custodio y garante de la conservación de nuestros espacios y especies, de nuestra extraordinaria biodiversidad, del paisaje, y de nuestras tradiciones y cultura”, ratifica el comunicado de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN).
Y como corolario, Norberto Ovando, titular de la AAPN, cita una frase del escritor y periodista irlandés, Robert Wilson Lynd, “en lo que más se diferencian los pájaros del ser humano es en su capacidad de construir, pero dejando el paisaje como estaba”. Todos los interesados en saber más sobre esta propuesta, podrán ingresar a: facebook.com/reservanaturalzarate.
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