Las calles 122 y 52, en El Dique, ya no serán las mismas. Por allí comenzarán a pasar algo más de 7 mil alumnos
El Dique todavía mantiene una estética similar a los poblados que crecieron a la vera del puerto; muchas de sus casas son de chapa de zinc pintadas y hasta queda alguna calle de tierra con los característicos zanjones anchos y abiertos que le imprimieron un sello particular a la zona. Sin embargo, el proyecto universitario que está a un paso de convertirse en realidad fue para algunos un gran envión para barajar y dar de nuevo.
Hilda Capitano, nacida en el barrio, asegura que muchos vecinos están arreglando cuartos o preparando negocios para recibir a eventuales húespedes y clientes que aterricen en la zona. "Hasta mi mamá, con sus 97 años, me cuenta que todos en el barrio están muy entusiasmados, que preparan departamentos o piezas para alquilar. Es que la facultad va a significar un adelanto muy grande para la zona y le va a dar vida propia", dice.
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