Huerteros pidieron por su lugar de trabajo

La tradicional Feria Verde se montó en la vereda del Municipio este miércoles. Allí se solicitó que se dé cumplimiento a la ordenanza que establece la construcción de pérgolas con bauleras para su funcionamiento

En menos de 30 días, los huerteros que cada martes y sábado montan la Feria Verde en Plaza Rocha –San Martín y 14 de Julio- podrían quedar sin su lugar de trabajo. Es que hasta el momento guardaban las pertenencias, que posibilitan el funcionamiento del emprendimiento, en un centro cultural que ya no puede suplir, por cuestiones organizativas, la obligación del Municipio, como lo venía haciendo hasta ahora.

Frente a esta situación, y después de reiterados reclamos, movilizaciones, notas y reuniones infructíferas, los productores y productoras de verduras, frutas, dulces y plantines libres de agroquímicos, decidieron llevar la protesta a la vereda del Municipio. Allí montaron sus puestos y exhibieron sus productos.

Lo que piden, en concreto, es el espacio físico para poder guardar los implementos que no pueden llevar y traer cada día de feria, en colectivo o bicicleta desde los barrios alejados donde viven.

El reclamo no es caprichoso. “Acá nos estamos manifestando por la dignidad del trabajo, que nos hemos ganado con nuestro sacrificio”, sostuvo Gustavo Pizani, uno de los productores y delegado del Foro de Agricultura Familiar de la Provincia de Buenos Aires. “Venimos a pedir que escuchen nuestro pedido y que atiendan un poco estos proyectos que son tan buenos, sobre todo acá en Mar del Plata que falta tanto el trabajo”, sumó Isabel Zapata.

Incluso, está determinado por la ordenanza 20.144, que autoriza el uso y ocupación para la instalación de Ferias de Agricultura Agroecológica Urbana en la Plaza Rocha. En su artículo séptimo, establece: “El Departamento Ejecutivo dispondrá, a través del ente correspondiente, de un lugar cerrado que facilite el depósito de las herramientas y productos pertenecientes a los permisionarios”.

“La Feria Verde lleva casi cinco años y medio y no tenemos el espacio para guardar nuestros insumos, que nos permiten trabajar los martes y sábados. Queremos una solución para que las más de 60 familias que integran la Feria no queden desalojadas de este espacio en menos de treinta días”, explicó Pizani.

La solución pasa por un proyecto que ya está diseñado y que tendría una partida presupuestaria asignada. La idea es crear un sistema de pérgolas con bauleras en la misma plaza. Sin embargo, hasta que esto se construya es necesario que se garantice un lugar donde guardar las pertenencias.

“El proyecto está avalado por la gestión municipal, desde los planos realizados en el Plan Estratégico, desde Planeamiento y las áreas con incumbencia en los espacios públicos, pero al momento de financiarlo, vemos que hay demora”, cuestionó Fernanda Génova, una de las productoras. “Los fondos que ya están disponibles desde hace tiempo no aparecen y hoy la Feria necesita una respuesta no solamente de la construcción del emplazamiento fijo, sino también de un espacio donde guardar –hasta que se termine la construcción- el equipamiento de la feria como los tablones, canastos, balanzas”, detalló la joven.

Cuando la Feria no esté funcionando, las pérgolas pueden ser usadas como espacio público, donde sentarse, jugar a las cartas, tomar mate o buscar un reparo a la sombra. Esa es la intención de los huerteros.

“Nosotros somos independientes, trabajamos la tierra, somos huerteros, producimos y las verduras son sanas. Es un beneficio para nosotros que recaudamos nuestra plata para vivir y para el que consume porque consume productos sanos. Pareciera que nos les interesa”, se lamentó Zapata.

La mujer que tiene su propio gallinero en el barrio San Jorge mencionó que son 60 las familias que viven de este emprendimiento colectivo. “Cada vez se van sumando más”, mencionó y sumó: “Me extraña que no se preste atención a estos proyectos y se los apoye para que se vayan multiplicando”.

Génova reparó en la urgencia del reclamo: “Si no hay una respuesta del gobierno municipal antes del 20 de diciembre, la Feria no funciona más hasta que termine la construcción. Esto implica que casi 60 familias van a dejar de tener trabajo, que un montón de gente que hoy viene a la Feria buscando alimentos sanos no va a poder encontrarlos”, sostuvo.

Y dijo también que significa “una pérdida cultural para la ciudad”. “La Feria es un espacio reconocido, no solamente por la venta de productos agroecológicos, sino también por el intercambio de saberes y las cuestiones culturales que se vienen desarrollando desde que se inauguró en el 2006”, destacó.

“En la Feria podés conseguir productos agroecológicos sin agroquímicos: frutas, verduras, dulces, conservas, huevos, plantines, encurtidos, miel. Es un producto diferenciado de lo que uno consigue en un mercado convencional”, destacó Pizani. Y es también un ejemplo de trabajo comunitario, de historias de vida que salieron adelante, de intercambio de saberes. “Sin ese lugar para guardar las cosas, la Feria no puede funcionar”, coincidieron los puesteros, a la espera de una respuesta concreta por parte del Municipio.

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