Las huellas de la desidia

El 65,95 por ciento de los derrames ocurridos en las instalaciones de YPF se debió a la corrosión. La intervención corroboró la falta de inversiones para reemplazar ductos y mantener la infraestructura.
Cutral Co-Plaza Huincul > Cuando se habla de pasivo ambiental respecto de la industria hidrocarburífera muchas veces tiene un valor simbólico, y últimamente se lo relaciona más con el valor que tendrá en un futuro la expropiación de YPF para el gobierno nacional que con el daño tangible que tiene en cada lugar.

Para poner blanco sobre negro, el Informe Mosconi presentado por la intervención estatal de la compañía utiliza la información de la misma empresa para graficar con estadísticas lo que se puede percibir claramente en Cutral Co y Plaza Huincul. Una breve recorrida por los alrededores del casco urbano de ambas localidades es suficiente para saber cuánto se afectó al medio ambiente durante la historia de explotación de petróleo y gas.

A pocos kilómetros de Plaza Huincul, los caminos abiertos para llegar a diferentes locaciones se multiplican. Antes de llegar a Challacó, se puede ingresar por el lugar conocido como “el puesto abandonado” y por allí hacia el norte se llega hasta una “picada” que aparentemente se abrió en tiempos en los que los derrames eran una constante.

La práctica durante las últimas décadas del siglo pasado era tomar el petróleo a camiones y derramarlo en las picadas para improvisar el asfaltado de los caminos más habituales. Esa forma de acción va en contra de todas las normas establecidas desde 1969 (cuando se sancionó la ley de hidrocarburos) para el cuidado del medio ambiente.

El Informe Mosconi detalla que en 2011 el 65,95% de los derrames ocurridos en las locaciones o el transporte se debieron a la corrosión, que se vincula con la falta de inversiones para reemplazar ductos en mal estado o una mala gestión de la integridad de activos críticos. En 2010 los derrames por corrosión eran el 51,28%, lo que indica una tendencia ascendente.

Cuando un derrame ocurre se debe retirar el hidrocarburo líquido y luego el suelo que queda empetrolado. En la zona ubicada entre Plaza Huincul y Challacó pueden advertirse tres kilómetros de derrames que ingresaron a la tierra y ahora se ven como grandes manchones. Si bien llevan años en la picada, en muchos lugares se ve que el petróleo “aflora” y toma su típico color negro. Todos estos derrames pueden atribuirse a YPF ya que se encuentra dentro del área que explota la empresa en Challacó.

Depósitos legales e ilegales

Según el Informe Mosconi, en todos los yacimientos de YPF sólo en 2012 se registraron 1 millón 800 mil metros cúbicos de suelo con hidrocarburos, de los cuales sólo el 3% fue tratado. El resto del suelo empetrolado se deja en repositorios, algunos habilitados y otros no.

En el área Challacó, dentro de su base tiene miles de metros cúbicos de suelo contaminado a pesar de que no tiene la habilitación para ese repositorio. En las inmediaciones del área Octógono Fiscal hay otro repositorio de suelo con hidrocarburos, este habilitado, donde yacen montañas de tierra sin tratar, que se acumulan año a año.

La inversión necesaria para tratar todo ese suelo es de 115 millones de dólares, si se considera el suelo contaminado en todas las locaciones de YPF, no solamente lo de la cuenca neuquina.

Pozos abandonados

El ritmo de la actividad, siempre en declive desde 2008, hizo que YPF cerrara muchos pozos pero algunos de ellos sin cumplir con las normas vigentes.

A pocos metros de los derrames de Challacó se encuentra un pozo de Apache, que demuestra cómo se abandona un pozo. La perforación está cementada y se recompuso la tierra para que volviera la vegetación natural, pero luego de cinco años la naturaleza todavía no puede recomponerse por lo que se demuestra que la remediación del daño producido tardará muchos años en ser evidente, más aún en las locaciones y caminos en los que no se respetaron las normas.

Más cerca de Plaza Huincul y Cutral Co se encuentra el tradicional yacimiento Octógono Fiscal, que fue el primero en explotarse en los años 20. Todavía hay pozos de donde se extrae petróleo aunque las cantidades son muy pequeñas en relación con áreas más activas.

Las cañerías son obsoletas y suelen registrarse numerosos derrames. Según aseguran los trabajadores, van desde uno mensual durante el verano a seis mensuales durante el invierno porque las bajas temperaturas hacen estragos en los caños en mal estado.

Pero más grave aún es que existen locaciones que han sido abandonadas pero no se las cementó, tal vez con la idea de volver a explotarlas en el futuro. Allí el pozo apenas si está señalizado y es evidente que es un peligro latente porque se suma que muchos vecinos tiran basura en los alrededores. Los pozos abandonados sin respetar las leyes se encuentran a menos de un kilómetro de Cutral Co y Plaza Huincul.

No obstante, la mayor de las faltas de la YPF privatizada respecto del daño al medio ambiente es la contaminación del Campo de Deportes. El predio lo construyó, a pocos metros de la refinería, la YPF estatal en la década del 70 porque cumplía dos funciones, le daba oxígeno natural al ambiente con grandes arboledas y por otro lado ofrecía un lugar de esparcimiento para los trabajadores y su familia.

El lugar quedó en el abandono luego de la privatización por su alto costo de mantenimiento. Y años después fue entregado en comodato a los municipios y Copelco para su utilización. En esos años se recuperó en gran parte y nuevamente se transformó en el espacio verde recreativo por excelencia.

En 2008 se produjo una rotura en un ducto que transportaba gasolina y se formó una enorme mancha a unos tres metros de profundidad debajo del Campo de Deportes. En 2009 se descubrió el año ambiental y se contrató a una empresa para la remediación que no cumplió los objetivos y fue reemplazada en 2010.

Desde entonces hubo una sola información oficial que vino desde el gobierno provincial, en el que se mencionaba que la remediación tendría una duración de cinco años. Pero luego no se pudo corroborar el avance de ese trabajo ni se informó públicamente si continúa o no. En la actualidad el Campo de Deportes está cerrado al público y se hace evidente el deterioro.

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