Alrededor de 3,5 millones de personas se movilizaron contra las reformas de Sarkozy
Un tercio de las 14.500 estaciones de servicio debieron cerrar por falta de combustible. También siguen paralizadas las 12 refinerías de petróleo y los depósitos de combustible. La escasez obligó al gobierno de Sarkozy a utilizar las reservas estratégicas del país para responder a la demanda, después de haber prometido restablecer la normalidad antes del fin de semana, fecha en que comienzan las vacaciones de noviembre.
Tanto por la falta de combustible como por efecto de la protesta, hubo serias perturbaciones en los aeropuertos, ferrocarriles y otros servicios públicos de transporte.
El Ministerio del Interior relativizó la importancia de la sexta movilización en seis semanas organizada por las grandes centrales sindicales en 277 ciudades del país al indicar que -según estimaciones de la policía- sólo participaron en las manifestaciones 1,1 millones de personas.
La cifra de 3,5 millones de manifestantes anunciada por los organizadores -similar al volumen que tuvo la concentración del 12 de octubre pasado- dejó en evidencia la magnitud que alcanzó la oposición a la reforma del sistema de jubilaciones. Al mismo tiempo reveló la hostilidad que existe en la sociedad contra el gobierno. La última prueba de ese sentimiento fue un sondeo de la consultora BVA, según el cual 69% de los franceses tiene una "mala opinión" de Sarkozy.
Huelgas y violentos choques en Francia
1 de 20 - La polémica reforma jubilatoria impulsada por Sarkozy agrava la situación en Francia, ahora los camioneros bloquean los puntos más estratégicos del país, hay desabastecimiento de combustibles - Foto: AFP
"El movimiento pierde vigor y, al mismo tiempo, se radicaliza", afirmó el primer ministro François Fillon al interpretar el alcance de las protestas.
"El gobierno continuará retirando a los manifestantes que bloquean los depósitos de combustible -advirtió-. Nadie tiene derecho a tomar como rehén a todo un país, su economía y sus puestos de trabajo."
Bernard Thibault, líder de la central comunista CGT, estimó por su parte que las manifestaciones en todo el país tuvieron un nivel excepcional. Al mismo tiempo apeló al gobierno a "ser razonable, escuchar la amplitud de la protesta" y aceptar "abrir negociaciones" sobre la reforma.
Entre los miles de manifestantes que marcharon en la capital también hubo jubilados, que criticaron la reforma y la metodología del gobierno. "Sarkozy la impuso desde arriba, de modo muy autoritario, sin una concertación", dijeron Jeanne y Maurice, jubilados.
Colegios secundarios
Uno de los factores que causaron mayor impresión en la opinión pública fue la violencia de los disturbios registrados cerca de los colegios secundarios en huelga. Particularmente en Nanterre -en los suburbios de París-, Lyon, Le Havre, Lorient, Limoges, Lille y Rouen hubo enfrentamientos entre grupos juveniles y policías, incendio de vehículos y saqueos de negocios.
Voceros de la Unión de Estudiantes de Francia (UNEF) afirmaron que esos disturbios fueron protagonizados por jóvenes marginales infiltrados entre los manifestantes.
La policía realizó unas 290 detenciones. Más de 1000 colegios permanecen cerrados en adhesión a la protesta. El gobierno, sin embargo, sólo admite desórdenes en 379 escuelas secundarias.
Desde la ciudad de Deauville, donde se reunió con el presidente ruso, Dimitri Medvedev, y la canciller alemana, Angela Merkel, Sarkozy llamó a la moderación, pero ratificó el rumbo. "El mayor disturbio sería no cumplir con mi deber y no prever la financiación de las jubilaciones", afirmó.
A pesar de la demostración de fuerza, Sarkozy está decidido a mantener una posición inflexible, a utilizar las posibilidades que presenta el calendario y -por último- a explotar las fisuras que aparecen en la unidad sindical. El presidente confía en poder acelerar el proceso de promulgación de la ley. El Senado se apresta a votar en las próximas horas el texto de esta nueva ley, que poco a poco se transformó en el símbolo de su programa de reformas.
Otro factor juega a favor del gobierno: el comienzo de las vacaciones de noviembre, el viernes próximo, representará un duro revés para la protesta, pues durante dos semanas será imposible movilizar a la opinión pública.
Por otra parte, en las últimas horas aparecieron divisiones en la unidad del movimiento sindical: cuatro de las ocho centrales sindicales -incluyendo la CGT- son partidarias de continuar la ofensiva después de la adopción del texto.
La CFDT desea "adaptar la estrategia a la nueva secuencia" que se abre en los próximos días. Por su parte, la CFE-CGC, central que agrupa a los ejecutivos, decidió suspender "por el momento" su participación en la protesta y propuso una "pausa".
"Hay que buscar la forma de movilizar después de las vacaciones", indicó Jacques Voisin, dirigente de la organización cristiana CFTC.
Los líderes sindicales se reunirán mañana para definir la estrategia que adoptarán a fin de continuar la protesta. Los promotores del movimiento opositor cuentan con el apoyo masivo de la población: aunque la mitad del país condena el bloqueo de las refinerías, 67% de los franceses apoya las huelgas y manifestaciones, 61% es partidario de modificar el proyecto, 79% desea una reanudación de las negociaciones y 65% desaprueba la firmeza de Sarkozy frente a las protestas, según un sondeo del instituto Viavoice.
Como en otros momentos de su historia, Francia parecía ayer un país dividido en dos: en la única cosa en que coinciden Sarkozy y las centrales sindicales es en evitar que la falta de combustible paralice la economía del país e impedir un desborde de la violencia.
LAS CLAVES DE LA REBELIÓN
P- ¿Qué reclaman los huelguistas?
R- Exigen que se deje sin efecto la reforma que retrasa de 60 a 62 años la edad de jubilación, que ven como el primer paso para desactivar conquistas sociales que tomó décadas lograr.
P- ¿Por qué Sarkozy mantiene la iniciativa pese a las huelgas?
R- Porque considera que el proyecto es central para sacar a la economía francesa de años de estancamiento. Además, está en juego su credibilidad y su posibilidad de ser reelegido en 2012.
P- ¿Por qué se radicalizan las protestas?
R- Por un lado, porque los sindicatos renuevan la huelga cada 24 horas desde el 12 de octubre sin establecer una fecha de levantamiento. Por otro, porque los estudiantes cada vez tienen una mayor presencia en la protesta y sus movilizaciones causaron en los últimos días incidentes y heridos en varias ciudades de Francia. Su participación también agitó el fantasma de las revueltas de Mayo del 68.
P- ¿Quiénes están en huelga?
R- El personal aeroportuario, los conductores de trenes, los maestros, los portuarios, los trabajadores postales y los recolectores de basura. Además, camiones bloquean los caminos, el abastecimiento de las estaciones de servicio está interrumpido y decenas de buques que trasladan combustible están fondeados hace semanas cerca de Marsella.



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