El análisis de los últimos diez años muestra que el conflicto sindical con compromiso de actividad escolar ha sido una constante y el arma excluyente para presionar a gobiernos a los que las aulas vacías –ya está visto- no les quita el sueño.
El 2001 –aún en medio del tambaleo de la Democracia y la inestabilidad económica extrema- empezó bien y sin paro al comenzar las actividades escolares, pero en el 2002 la protesta volvió a hacerse presente a raíz de ajustes en el sector educativo, deudas salariales y reclamos particulares.
El Gobierno hizo igual el acto de rigor aunque las clases se iniciaron parcialmente. Entonces, dice el diario Pregón, la adhesión a la medida de fuerza fue escasa.
También en el 2003, ADEP recurrió a la huelga y movilización justo el primer día. CEDEMS no fue de la partida, aunque adhirió a la jornada de protesta. Las causas del conflicto eran los tickets canasta que se pedía derogar y los ajustes ordenados por el Gobierno.
En 2004, los maestros iniciaron el ciclo lectivo bajo protesta en disconformidad con el aumento salarial propuesto por el Gobierno provincial y otra vez hubo huelga cuando los chicos se preparaban para empezar el colegio.
El 2005 tuvo un feliz comienzo de clases, sin medidas de fuerza, pero en el 2006, nuevamente el conflicto sindical tiene peso. Entonces, se convoca a paro de 24 horas sin asistencia a los lugares de trabajo para dar cuenta del desacuerdo con el Gobierno en la cuestión salarial.
En 2007, la insatisfacción por los salarios es como en 2008 y 2009, motor de nuevos largos conflictos sindicales en la provincia que sacrifican muchos días de actividades áulicas. Se reclaman recomposiciones y blanqueo de los aumentos para mejorar las jubilaciones. No faltan huelgas de hambre como la que realizaron los docentes del CEDEMS frente a la Casa de Gobierno en marzo de 2009.
Estos datos muestran que en los últimos cinco años, Jujuy nunca pudo empezar en forma normal las clases y que durante la última década, solamente en dos ocasiones los ciclos lectivos arrancaron con algún viso de normalidad.

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