Humberto Ruesjas, subdirector de la Brigada de Investigaciones, adelantó a Radio Prensa que las llamadas telefónicas quedaron grabados con la característica 011 en el caso de la farmaceútica.
Uno de ellos tuvo como protagonista a la farmaceútica María Teresa Max, dueña de la farmacia de San Juan 150. “A las 16.30 de ayer (por el jueves), la mujer recibió una llamada anónima de una persona de sexo masculino. Primero le decía que su marido había sufrido un accidente, salió desesperada y luego, en el camino, le dijeron que estaba secuestrado y que siga las indicaciones precisas, le pedían depositar en un principio 100.000 pesos”, contó Ruesjas en declaraciones a Radio Prensa. “Finalmente, con el correr de las horas, la mujer fue ubicada en una estación de servicio de Tafí Viejo sana y salva”, acotó.
Entre los primeros datos de la investigación, el comisario anticipó que los delincuentes virtuales dejaron grabados sus números telefónicos con la característica 011, por lo que se sospecha que procederían de Buenos Aires o Capital Federal y que el dinero exigido (fue una cifra menor a los 100 mil pesos) finalmente fue depositado por la mujer en un correo privado, a una cuenta que también se está investigando
Ruesjas precisó que la causa está en plena etapa de investigación en manos del fiscal de Instrucción de la II Nominación, Carlos Albaca, y de la Policía a través de las áreas de Seguridad Personal y de Robo y Hurtos de la Brigada de Investigaciones.
Paralelamente, la familia del legislador del PRO, Alberto Colombres Garmendia, también vivía horas de pánico. Con el mismo modus operandi, a través de llamadas telefónicas alertando sobre un accidente primero y un secuestro, luego, dijeron que estaban secuestrados el padre y un hermano del parlamentario. Después, previas llamadas cruzadas entre familiares, se dieron cuenta que fue todo un engaño.
“En Tafí Viejo se dio el tercer caso, donde la Policía ya estaba alertada de esta situación y pudo frenar mayores consecuencias”, puntualizó Ruesjas.

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