No hubo tantas colas ni demoras como en las elecciones primarias

"Fueron mucho más organizadas que las primarias". Los candidatos a intendente coincidieron a la hora de referirse al desarrollo de los comicios. Ayer, a diferencia del 14 de agosto, no se formaron tantas colas para votar.
En una recorrida por diferentes escuelas de Mar del Plata, LA CAPITAL dialogó con votantes, fiscales y autoridades de mesa y comprobó que pese a la cantidad de candidatos y categorías las elecciones se llevaron a cabo con normalidad. La particularidad la dieron los electores, quienes, a fin de evitar demoras en los cuartos oscuros, llegaron -en su mayoría- informados y preparados para votar.

Los pasillos de los colegios comenzaron a poblarse a media mañana. La gente llegó a votar en tandas, por lo que, a excepción de lo que ocurría en unas pocas mesas, no había largas colas ni demoras. Si bien las categorías eran muchas (presidente, senadores nacionales, diputados nacionales, gobernador, senadores y diputados provinciales e intendente y concejales) y la cantidad de precandidatos era frondosa, los votantes no parecieron complicarse demasiado. ¿La razón? Muchos dijeron que para evitar confusiones o problemas optaron por llevar la boleta desde su casa. Otros, en cambio, contaron que se informaron bien antes de ir a votar.

¿Fue una votación compleja por la cantidad de boletas, candidatos y categorías?, fue la pregunta de LA CAPITAL. "No, para nada. No se me complicó, sabía lo que iba a votar así que fui y busqué la boleta directamente", contó apenas salió del cuarto oscuro de la escuela N° 1 un señor que no quiso dar su nombre. "Todo normal, por suerte no hubo problemas", dijo una mujer que agregó que la votación le resultó "sencilla" y "sin complicaciones".

Otra señora que votó en el mismo colegio coincidió: "No me resultó difícil, pero porque me traje la boleta preparada así no la tenía que armar adentro". Claro que acá también hubo algunas excepciones, ya que en algunas mesas -al avanzar la tarde- se demoró mucho más en votar.

Los que sí se agarraban la cabeza eran los presidentes de mesa, pero no por irregularidades, sino al imaginar la hora del recuento. "No sé a qué hora nos vamos a ir de acá. Tiemblo pensando en el recuento", se lamentaban.

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