Una multitud acompañó a Cristian Ríos y el padre solicitó a las familias cuidar mejor a los hijos. La investigación habría tenido un giro inesperado y un sospechoso figura en la línea de trabajo.
Un largo cortejo acompañó a los familiares del menor encontrado enterrado detrás de la aceitera y lo que en principios era el doloroso último adiós al pequeño de 6 años, todos se conmovieron al ver gemir y arrastrarse a la mujer cuando era trasladada desde la Sala donde era acondicionado el féretro. La madre fue llevada hasta una ambulancia, y por detrás, también desconsolada y descompuesta siguió el mismo camino la hermana de la víctima.
Ayer se sepultó al niño y la mayoría de los presentes nuevamente pidieron que la Justicia y la Policía respondieran con la detención del asesino. En medio de los reclamos llegaron críticas al Estado municipal por el olvido del barrio, ya que no cuenta con sistema de iluminación, cloacas, ni hablar de calles o algún atisbo de urbanización.
Por lo pronto hay que decir que las líneas de investigación a cargo del juez Héctor Villarrodona apuntan a dos hipótesis: que el autor del hecho sea un familiar directo del niño (algo que fue rechazado por los padres de la víctima), o bien un vecino que tiene un apodo conocido en la zona y reuniría a criterio de algunas versiones en Bajada Grande, el perfil delictivo para asesinar al “angelito que se fue al cielo”.
La mayoría de los testigos están aportando datos de utilidad al personal de la División Homicidios a cargo de Ángel Ricle, pero las versiones no logran ser plasmadas con pruebas objetivas. Habrá que esperar los resultados de la Dirección de Criminalística para saber si aparecen huellas en la ropa interior o botas del niño que fueron encontradas cerca de la cava donde fue enterrado semidesnudo.
A las 15, y tras 40 minutos de una masiva exteriorización de congoja, Cristian fue dejado en la tumba, flaca de ofrendas florales.
Un cerrado aplauso y un unísono pedido de justicia partió la tarde y el silencio en la necrópolis, acción que asustó a medio centenar de palomas y gorriones que miraban desde varios árboles.
Balacera
En tanto, ayer quedaron evidenciadas notorias diferencias entre los familiares del niño ahorcado. Por un lado, hermanos de la mamá, primos y sobrinos no ocultaron el malestar por la versión que da cuenta de que el autor del crimen estaría dentro de la propia casa.
Los enojados hicieron notar a UNO que si lo llegaban a ver cerca del cuerpo de Cristian “ardería Troya”. Al menos, al muchacho que es apuntado en Bajada Grande no se lo vio ni en el velorio, como tampoco en el sepelio.
Por otro lado están los que defienden al sospechoso, que desacreditan las acusaciones por considerarlas infundadas. La tensión llegó a la parroquia de Bajada Grande, por lo cual hubo presencia policial preventiva.
Allí se conoció que en la madrugada de ayer, mientras esperaban la llegada del cuerpo de la Morgue del niño asesinado, a varias personas que se encontraban en la casa de los padres de Cristian, les llovieron varios balazos provenientes de la zona de montes ubicada cerca de la cava.
No hubo heridos, pero el desconcierto y el malestar de los familiares se hicieron sentir.
Creciente sospecha
Anoche UNO supo que el juez Villarrodona autorizó un allanamiento en la casa de un joven en Bajada. Se buscaron elementos relacionados con el hecho, algunos de los cuales fueron secuestrados y personal de Criminalística levantó rastros y huellas, como ropa de vestir.
Hay algunos vecinos que dieron detalles sugestivos y sospechosos de este joven, que incluso en la jornada del martes a la noche habría intentado quitarse la vida.
Los investigadores son más que optimistas en esta línea de trabajo, porque en caso de confirmarse las sospechas podría quedar en firme el principal acusado de cometer el homicidio. En esta línea, vecinos indicaron a UNO en el velorio que este joven -adicto a los estupefacientes-, sería la persona que pudo haber llevado y asesinado a Cristian.
¡Cuiden a sus hijos!
Roberto Ríos, un humilde pescador, es el padre de Cristian. El hombre shoqueado por el suceso y casi sin palabras calificó como inexplicable lo que le hicieron al niño.
Con sus manos arruinadas por el trabajo del río, el hombre sacó una reflexión en medio de tanto dolor. A UNO le pidió que se publique: “Pido a todas las familias de Paraná que cuiden más a sus hijos. Que los miren cuando salen y que estén atentos a sus movimientos, porque no quiero que a otro chico le pase lo de Cristian”.
Beto, como le dicen sus amigos, agachó la mirada al consultársele por los problemas que tuvo con su esposa. “Sí, hubo cosas en la casa y por ello las cosas están como están, pero ya nada se puede hacer con Cristian, él ya no está con nosotros por culpa de un asesino”.
Ríos puso las manos en el fuego por el familiar cuestionado como posible autor del homicidio. “El que hizo esto es un depravado, y ese no está en mi familia”, resaltó el padre de la víctima.
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