La familia del joven que murió en un circuito ilegal denunció condiciones "deplorables". "El accidente acaecido no fue producto de la fatalidad, sino de la falta de medidas mínimas de seguridad. La víctima fue trasladada tardíamente al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca)".
"El accidente acaecido no fue producto de la fatalidad, sino de la falta de medidas mínimas de seguridad. La víctima fue trasladada tardíamente al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). Las condiciones en que fue atendido, la prestación médica y el traslado fueron deplorables y la actuación del personal que intervino en los primeros auxilios fue patética". Estos son apenas algunos de los hechos denunciados ante la Justicia por los familiares de Maximiliano Primucci, el joven de 29 años y oriundo de Pérez, que falleció el sábado 11 de febrero, alrededor de la 1, mientras corría una picada en un circuito que funciona hace 35 años en Ovidio Lagos al 6800, congrega a miles de espectadores, pero curiosamente no estaba habilitado y el viernes fue clausurado.
Federico Jolly, uno de los apoderados legales de la familia, precisó que esta misma semana pidió ante el juzgado Correccional Nº 8, a cargo de José Luis Suárez, que se tomen medidas cautelares y preventivas, como la de clausurar el predio, hasta tanto se investiguen los hechos. "El accidente demostró innumerables falencias en la organización del encuentro y fallas de control por parte del Estado", señaló el abogado.
En el escrito presentado en nombre de la mamá de la víctima (Juana Federico) se enumeran las fallas en torno a los primeros auxilios que recibió Primucci, según testimonios de varios testigos. "A Maximiliano no se lo llevó en camilla, sino que varias personas lo habrían trasladado, tomándolo de pies y brazos y sin cuello ortopédico, a lo largo de unos 30 metros hasta un utilitario Mercedez Benz (dominio DEH O29). Los organizadores dicen que era una ambulancia, pero según testigos el vehículo no tenía elementos sanitarios, ni sirena; a tal punto estaba poco equipado que circuló hacia el hospital con una persona agitando un trapo blanco a través de una ventanilla", señaló el letrado.
La familia puso en duda el profesionalismo de quienes atendieron a Primucci. "Pero además se vivió una agonía de varias horas tras el accidente, ya que ni siquiera en la seccional 33ª pudieron informar dónde estaba el cuerpo de Maximiliano, aunque sí llamaron a un tío, a la 5 horas del hecho, para pedir que les acercaran testigos a la comisaría", aseguró el abogado, quien agregó que la familia está “destrozada y también indignada porque, tras la muerte del joven, los organizadores siguieron promocionando por Facebook la próxima picada (planificada para el pasado viernes) como si nada”.
El profesional adelantó que la familia esperará las actuaciones del juzgado para tener copia del expediente y realizar más presentaciones. “Están conformes con el accionar del juez y quieren que se investiguen también las responsabilidades del Estado. Creen que el picódromo era un negocio muy oneroso y que el accidente se pudo haber evitado con medidas serias de seguridad, como la contratación de paramédicos y una ambulancia”, remarcó.
El juez Suárez, había aclarado que la policía cuenta con las directivas para investigar el circuito. “A priori se constató que las medidas no eran las adecuadas, pero habrá que seguir investigando. Por ahora, la causa está caratulada como homicidio culposo. Todavía no hay imputados”, dijo.
El accidente. Primucci corría el 11 de febrero una picada a bordo de un cachapé (un vehículo sin carrocería armado con caños, liviano y con motor potente). Por motivos que la Justicia trata de esclarecer, el joven chocó contra las cubiertas de contención del predio tras perder estabilidad. Fue trasladado al Heca con un severo traumatismo de cráneo “y falleció unos 40 minutos después de su ingreso”, según aseguró el director del hospital, Néstor Marchetti.
El accidente no sólo puso sobre el tapete las irregularidades del picódromo, sino las omisiones del municipio, si se tiene en cuenta que algunos funcionarios dijeron desconocer la existencia de un circuito que funciona desde hace décadas, hace publicidad, tiene un canal de YouTube y registra por internet varias páginas, fotos y diálogos entre concurrentes y organizadores.
La Capital supo de la muerte de Primucci recién el miércoles tras el llamado telefónico de una mujer que prefirió preservar su identidad. Dijo que el episodio del joven era el tercero del mes, que las instalaciones de la pista eran deficientes, se cobraban entradas a los varones de 25 pesos, se vendía alcohol sin restricciones y “corrían apuestas”.
Esa tarde, cuando una cronista y un fotógrafo de este diario se dirigieron al lugar, fueron increpados por los conductores de dos vehículos. En cada caso, se les pidió identificación de manera intimidatoria. Una de esas personas que los invitó a concurrir a la seccional 33ª fue el responsable del picódromo, Marcos Espósito, quien alardeó de ser conocido por todos los intendentes de Rosario. Su accionar ante la prensa fue denunciado ante la sección Judiciales de la Jefatura.
Errores
El secretario de Gobierno, Fernando Asegurado, admitió ayer que el municipio analiza buscar un lugar donde correr picadas de forma segura, pero aclaró que el Ejecutivo local no quiere repetir anteriores errores. “La clausura del viejo autódromo fue por picadas nocturnas, queremos ser muy cuidadosos”, advirtió el funcionario.
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