Nación y Provincia son mediadores, pero las posturas seguían anoche inflexibles. Hoy se retomará la discusión en Trabajo.
Anoche, al cierre de esta edición, ninguno de los que participó en la maratónica negociación se animó a anticipar un cierre. Las cansadoras horas dedicadas a la conciliación, por segundo día consecutivo, fueron en vano porque las posturas de la patronal y de la dirigencia sindical seguían inflexibles.
A media tarde todo parecía más aceitado, después de que los sindicalistas aceptaron $3.600 para los trabajadores de la primera categoría, pero todo volvió a punto muerto cuando las autoridades del ingenio se negaron a pagar los días que los empleados no trabajaron en la zafra y cuando plantearon que además debían hacerse cargo de los daños que provocaron el domingo durante una violenta manifestación (quemaron un histórico portón y rompieron ventanales con piedras).
El martes se abrió en la capital provincial esta instancia de conciliación, para la que llegaron funcionarios del Ministerio de Trabajo de la Nación. La directora de Negociaciones, Mercedes Gadea, seguía sin éxito intentando abrochar algún acuerdo con la ayuda de los ministros de Trabajo y de Desarrollo Económico, Rubén Fortuny y Julio César Loutaif.
Un nuevo paréntesis
Minutos antes de las 22 el secretario general del Sindicato de Trabajadores del Azúcar, Martín Olivera, presentó una nueva propuesta y se abrió otro cuarto intermedio. El director de Relaciones Humanas de Tabacal, Juan Carlos Amura, sólo dijo a El Tribuno que se discuten situaciones laborales en general y que las dificultades se van resolviendo a medida que aparecen; el empresario sí pronosticó varias horas más de intercambio de ofertas, desde habitaciones diferentes porque tampoco hubo diálogo: los funcionarios actuaron de mediadores.


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