Hubo acuerdo y sólo resta que los empresarios firmen un acta para que se levante el paro en el puerto

Hubo acuerdo y sólo resta que los empresarios firmen un acta para que se levante el paro en el puerto
Los cámaras y el Simape ya habían definido un aumento salarial del 22% y ayer pactaron las condiciones en que quedará redactada la resolución donde se sella el fin del conflicto después de cuatro meses.
Después de casi cuatro meses, los empresarios y los representantes del Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape) llegaron ayer a un acuerdo y el paro que mantiene paralizado al puerto de la ciudad quedó a sólo un paso formal de ser levantado.

Según aseguraron las fuentes consultadas, los referentes de las cámaras pesqueras se comprometieron a ir mañana a la sede del Ministerio de Trabajo para firmar un acta donde reconocerán que deberán pagar los salarios básicos de junio y julio. Apenas estampen la firma, el Simape dará por terminada la medida de fuerza y los buques volverán a zarpar del puerto de la ciudad.

"El paro sigue hasta que los empresarios no firmen", le confirmó anoche el secretario general del Simape, Juan Domingo Novero, a LA CAPITAL. Pero, por primera vez, el dirigente reconoció que estaba todo arreglado: "Nos pusimos de acuerdo y el conflicto está a punto de terminar".

La noticia que se esperaba hace casi cuatro meses se conoció ayer a la noche después de cinco días de intensas negociaciones que tuvieron su mayor avance el sábado.

Es que ese día, mientras un grupo de comerciantes se manifestaba en la puerta Simape para pedirle a los marineros que terminen con la medida de fuerza, en diferentes esferas se le empezaba a poner fin al conflicto.

En principio se llegó a un acuerdo clave: empresarios y sindicalistas acordaron un aumento salarial del 22%.

El primer 11% se abonará retroactivo a abril y el segundo 11% a julio y no a octubre como estaba previsto desde que el SOMU cerró su paritaria.

Con los sueldos arreglados, sólo restaba confeccionar el acta que sería elevada al Ministerio de Trabajo de la Nación para que emita la resolución que le iba a poner fin al conflicto. Pero ahí volvieron a surgir diferencias. Fuentes consultadas le aseguraron a LA CAPITAL que el paro no se llegó a levantar porque el Simape pidió firmar el acta para lograr un fuerte avance en su lucha por ser reconocido como gremio que representa a los marineros. Según esta versión, desde el Ministerio de Trabajo se ofreció escribir que la suba del 22% era para los marineros en general y sin especificar ningún sindicato.

En cambio, una fuente del Simape que pidió reserva aseguró que las negociaciones estaban estancadas porque los empresarios no quería firmar el acta. "Pedimos que las cámaras estén presenten para que quede constancia de que se comprometen a pagar los salarios caídos", aseguraron.

En esas condiciones quedaron las negociaciones el sábado y la expectativa estaba puesta en que ayer se pudiera llegar a la solución que destrabe el conflicto.

Desde la mañana, funcionarios de la Municipalidad, representantes del Ministerio de Trabajo de la Nación, empresarios y gremialistas comenzaron a negociar los términos en que quedaría confeccionada en acta. Con la colaboración conseguida del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) para no entorpecer la negociación, las partes empezaron a afinar el acuerdo que partía del aumento salarial del 22%. En principio se estableció que la resolución hablará de una suba para todos los marineros y no especificará gremios. Luego, el Simape pidió que los empresarios reconozcan los salarios de junio y julio cuando el paro se sintió más fuerte. Las cámaras pesqueras lo aceptaron y el conflicto llegaba a su fin.

Pero los representantes del Simape solicitaron que el compromiso de pagar los sueldos quedara formalizado en el Ministerio de Trabajo. Ante esta situación, los empresarios se comprometieron a hacerlo mañana y hasta que eso no ocurra el paro continuará aunque que se realice esa cuestión formal.

Una crisis de casi 4 meses

La crisis en el puerto comenzó el primero de abril con paros de diferentes sindicatos que peleaban por una recomposición salarial. Los acuerdos fueron llegando pero sólo el Simape no se ponían de acuerdo con los empresarios. El conflicto comenzó el primero de abril con la retención de los marineros de la flota fresquera de altura en tierra. Diez días después, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria que, al día siguiente, fue acatada por el sindicato.

La situación continuó siendo tensa hasta que el 11 de mayo el SOMU firmó con la Cámara de Armadores y la Cámara de la Industria Pesquera Argentina y el un aumento del 22% para los marineros.

Tres días después, el Simape rechazó el acuerdo alcanzado por el gremio rival, ratificó la continuidad del paro y bloqueó con piquetes los accesos a las terminales 2 y 3 del puerto impidiendo la movilización de la flota.

Desde ese momento, se produjeron incidentes y la situación en el puerto se tensó con la llegada de la Prefectura. Las protestas se multiplicaron y a pasar de todos los esfuerzos cada una de las intenciones de llegar a un acuerdo fracasaban.

La situación continuó igual hasta que en los últimos cinco días se reforzaron las gestiones y el acuerdo empezó a tomar forma.

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