--¿Cuál fue su postura ante la decisión de Breitenstein de aceptar ser ministro provincial?
--¿Cuándo se enteró de su decisión?
--El domingo previo a su anuncio oficial me mandó un mensaje para ponerme al tanto de la misma. Horas después nos citó a una reunión de gabinete y a partir de entonces todo fue una vorágine de ruidos, informaciones y explicaciones.
--¿Cuál fue su primera reacción al saber que iba a ser intendente?
--A veces el destino nos pone en lugares que no elegimos. Pero estoy convencido de que puedo aportar un granito de arena para mejorar la sociedad en la que vivo.
--¿Ve usted cierto paralelismo entre la forma en que llegó a este cargo con la de Breitenstein, quien fue llamado para reemplazar de urgencia a Rodolfo Lopes?
--Hay algunas coincidencias. Pero yo me siento parte del equipo que ya estaba a cargo del Ejecutivo. En ese sentido no hay grandes cambios, más allá de que la manera de funcionamiento lo define quien comanda y yo tengo un carácter distinto al de Cristian.
--¿Usted se diferencia mucho de Breitenstein?
--Todas las personas somos únicas, tenemos nuestra forma de ser y eso hace que cambie la lógica de trabajo. Lo más incómodo de todo esto fue el impacto mediático y el tiempo necesario hasta que todo se calme. Por eso espero que esto termine pronto para concentrarme y llevar adelante mi trabajo.
--¿Cuál es su relación hoy con Larraburu y Breitenstein?
--Los dos son mis amigos y creo que existió una gran sinceridad entre ellos en estos días. En mi caso no hubiera hecho lo que hizo Breitenstein, pero fue su decisión personal. Cristian siempre ha sido audaz y tiene un chip distinto al mío, con el cual además no le ha ido mal. A Dámaso lo conozco desde hace muchísimos años y le tengo el mayor de los respetos. Es un excelente amigo que ha apoyado a todos los candidatos del partido y se ha preocupado por buscar lo mejor para la ciudad.
--¿Le pesa que lo mencionen como "un hombre de Larraburu"?
--No. Lo siento como una realidad, porque soy su amigo y le tengo muchísimo afecto. Incluso hace que me sienta más tranquilo para desempeñar este rol, porque además él acepta que las decisiones de este puesto corren por mi cuenta.
--¿Existe alguna posibilidad de que Larraburu se sume al gabinete municipal?
--Mire, él siempre luchó por la ciudad desde los lugares que le tocó. Quizás en otro momento hubiese pensado en participar desde un cargo más activo, pero creo que ha sufrido algunos golpes personales que hacen que haya cambiado su visión de la vida.
--¿No peca de cierta inocencia al creer que puede gobernar en base a consensos con la oposición?
--Yo parto de una base personal: creo en la buena fe de las personas. En segundo lugar, apuesto también a su inteligencia y razonabilidad. Por otra parte, no puede negarse la conveniencia que tiene el diálogo también para la oposición, tanto desde lo político como lo social. No lo planteo como una situación naif . Hay que dialogar porque el mundo cambió y se construye a partir de visiones compartidas.
--¿Cuál es su relación con Daniel Scioli y cuál con Cristina Fernández de Kirchner?
--A Scioli lo conozco a través de Cristian. Las mejores relaciones las tengo con integrantes del gobierno nacional, a través de un trato personal con Julián Domínguez, ahora presidente de la Cámara de Diputados, y con otros funcionarios con quienes he tenido charlas tratando de ajustar el proyecto de país fijado desde la Nación.
--¿Cuáles son los primeros temas en que se concentrará como intendente?
--El del transporte urbano de pasajeros, aprovechando que en el verano baja la demanda. Analizaremos qué medidas podemos instrumentar para mejorar la prestación. Luego todos los temas de infraestructura, por caso pavimento y agua. Mi compromiso es dar respuestas justas y para eso necesito definir prioridades, sopesar quién necesita mayor calidad de ayuda.





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