El ministerio de Salud bonaerense puso a disposición de las usuarias de las prótesis mamarias defectuosas Poly Implant Prothese (PIP) los servicios de los hospitales provinciales y municipales para efectuar consultas sobre los riesgos que pueden provocar para la salud.
Asimismo, recomendó "consultar con el médico tratante", es decir, aquel que colocó el implante mamario.
Collia detalló que en una primera etapa serán 30 los hospitales donde se podrán hacer las consultas y los estudios correspondientes.
"En la provincia de Buenos Aires hemos tomado la decisión de que cada una de las 12 Regiones Sanitarias defina varios hospitales que puedan resolver dudas y estudiar a las pacientes", dijo Collia, y sostuvo que "el Estado siempre tiene responsabilidad por una cuestión Constitucional de garantizar el derecho a la salud, y en casos como estos debe dar un paso adelante".
En el mundo se vendieron unos 300 mil implantes PIP usados en cirugías estéticas para aumentar el tamaño de los pechos o reemplazar tejido mamario perdido, y se estima que en el país las implantadas llegarían a 13 mil.
Según los trascendidos, PIP empleó en sus prótesis de mama un tipo de silicona utilizado para fabricar colchones.
La compañía quebró en 2010 y desde entonces se registró un alto número de anomalías en los implantes, como perforaciones o fisuras que pueden poner en peligro la salud de las pacientes.

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