El hospital de El Calafate entra nuevamente en conflicto, luego que ayer el gremio de ATSA comenzara a cumplir un paro de 48 horas. Luego de un parate de casi un mes, el reclamo de ese sector sindical volvió a tomar los pasillos del nosocomio de la villa turística. Banderas y pancartas de ATSA vuelven a ser exhibidas fuera y dentro del edificio, como aviso de la nueva medida de fuerza.
Durante los primeros días de mayo, empleados de varios sectores del hospital hicieron causa común y bajo la protección de ATSA comenzaron un notorio conflicto que llegó a las calles de la ciudad, pidiendo la renuncia del director Marcelo Bravo, el director asociado Raúl Lasala y la administradora Rocío Campos.
Con un paro total y movilización dentro y fuera del hospital, el ministro Daniel Peralta había estado obligado a viajar a El Calafate. Se reunió con la asamblea de trabajadores y escuchó un sin fin de reclamos.
Luego el ministro ordenó al subsecretario Sergio Macagno trabajar en el hospital calafatense. El objetivo era de recoger denuncias formales de las supuestas irregularidades, iniciar sumarios si correspondían, y apaciguar a los manifestantes para que salieran de la calle y volvieran al trabajo.
La secretaria general de ATSA María Eugenia Contreras y el subsecretario Sergio Macagno habían acordado un nuevo plazo de tiempo. La representante de los trabajadores aceptó un plazo de 15 días, en los cuales el ministro analizaría el informe final de Macagno y se tomarían medidas sobre los directivos.
En el medio, quedó sin efecto la remoción de varios responsables de áreas, entre ellos el del director asociado Raúl Lasala, lo que había sido anunciado a los trabajadores, luego de una reunión de sus representantes con Macagno.
Ahora, tanto directivos como empleados se quejan por la falta de definiciones. Días atrás Raúl Lasala le había mostrado el estado de incertidumbre que reina en el hospital ante las indecisiones del Ministerio.
El médico también admitió que extraoficialmente el gobierno apoya la gestión de los directivos del hospital, por lo que considera que necesitan una muestra de “reivindicación”. “Se habló mucho de cada uno de nosotros”, agregó.
Pero hasta ahora, desde el Ministerio de Salud no confirmaron si los directivos se van de sus cargos, como quiere ATSA, o si se quedan, como lo pretendía el mismo gobierno.
Ayer comenzó un paro de 48 horas. En la primera jornada no existieron bajas de servicio. Desde la administración hospitalaria se informó a esta corresponsalía que si bien existió falta de personal en algunas áreas, no llegó a cortarse la atención en los diferentes servicios, lo que mostraba un acatamiento dispar.
La medida de fuerza se hizo sentir en el área de enfermería, pero no así entre los médicos. Otra de las áreas afectadas fue el sector de mesa de entrada, donde por la mañana fue la administradora Rocío Campos quien hizo la atención.
Para la dirección del hospital sólo seis personas efectivizaron la medida de fuerza en sus horarios laborales.

Comentá la nota