El Hospital Regional como nunca… o como siempre?

El Hospital Regional como nunca… o como siempre?
Por quejas de quienes por diferentes cuestiones de salud deben acudir diariamente al Hospital Regional y particularmente de familiares de internos, por dolencias más agudas, se desnuda una situación del nosocomio que más allá de las desmentidas oficiales a cada inquietud pareciera más delicada de lo que se intenta ‘dibujar’ con explicaciones que obviamente, el vecino común debe aceptar como fidedignas.
Los cuestionamientos al estado de equipamiento en cuanto a ropa de blanco, por ejemplo, se observa a simple vista con sábanas o raídos cubrecamas que acusan el paso del tiempo y su uso permanente pero, a ello, debe sumarse el trabajo “que no cobran” alrededor de 40 pasantes que firmaron por un sueldo de 1.800 pesos mensuales y, a pesar de lo paupérrimo de la suma, tampoco llegan a ver ese salario.

El estado de ascensores, que supuestamente esperaban la liberación de repuestos desde Aduana pese a que los equipos son nacionales, también denuncia una situación delicada ya que tiene que ver con el constante tránsito de personal del propio hospital o de pacientes o de familiares que, pese a sus problemas para caminar, deben encarar las escaleras para llegar al piso de internación, de neonatología o para llegar hasta la oficina de dirección, si se pretende formalizar alguna inquietud o eventual denuncia.

Sobre este punto, cabe acotar que hoy existen dos ascensores en funcionamiento gracias al pedido público que se hiciera desde el Voluntariado, y a la respuesta solidaria de la comunidad, esfuerzo conjunto que sin mayores dilaciones temporales o excusas que no pudieron comprobarse en cuanto a retenciones por supuestos ‘repuestos importados’, pusieron en marcha los equipos con recepción de dinero y pago de trabajo o de insumos debidamente comprobados y documentados.

Las quejas se suman en cuanto a la limpieza de espacios de uso general -como hall de entrada o de espera para las visitas- y de las mismas habitaciones de internación donde “la falta de atención es evidente a la vista y al olfato”, señalaban familiares de pacientes “y ni hablar de la falta de personal ya que, las pocas enfermeras por turno, no alcanzan a, por ejemplo, poner o sacar la chata de algún interno que pide a los gritos por atención ya que de timbre para las camas, ni hablar, no existen”, agregando que “y desde las 20 hs. se cierran todos los accesos y hasta las salidas de emergencias están con cadenas, y sólo se puede entrar o salir por guardia. Más vale ni pensar qué pasaría si se declara una emergencia”.

‘Pa postre, falta alimentos para los pacientes internados

A todo esto se suma la denuncia de pacientes, familiares, enfermeros y médicos sobre la falta de la comida diaria para ellos, lo que también fue desmentido o minimizado por la directora del nosocomio, versión que fue ampliamente ratificada aunque con ‘particularidades’ en cuanto a las prioridades de uso, de lo poco que había en las despensas del hospital.

En los últimos días, con esos pocos alimentos se priorizó justamente la necesidad de los internos, señalándose que “aunque sea polenta, arroz o fideos blancos se le ofrecía en las comidas”, agregándose que lo que es cierto también “es que sólo había sopita para enfermeros o médicos que bajan a comer, respetándose las ‘necesidades alimentarias’ de cada persona”.

En la recorrida realizada ayer, lo cierto es que “gracias a la entrada de una partida y a la urgencia de salir de compras, al menos para la jornada están cubiertas todas las comidas de los internos” se aclaró, pudiéndose observar algún pastel de verduras o algún puré de papas, eso si, sin carnes a la vista.

En definitiva y con situaciones que seguramente serán minimizadas, el panorama del Hospital Regional deja mucho que desear para hablar de normalidad y dista más aún de poder calificarse de ‘normal’ o, quizás, justamente esa sea la normalidad del “elefante blanco” de los últimos días y vaya a saber hasta cuándo.

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