Posee sólo dos ambulancias para trasladar pacientes, pero una está rota y la otra se mantiene gracias al esfuerzo del personal
Pero paradójicamente, el hospital Teodoro Schestakow cuenta en la actualidad con una sola de las dos ambulancias que prestan servicios, por cuanto una de ellas, la que realiza los traslados de enfermos que necesitan de estudios o de atención de mayor complejidad a la ciudad de Mendoza se encuentra rota y su reparación cuesta, según una fuente extraoficial, alrededor de 14 mil pesos. La otra movilidad es una Mercedes Benz modelo 1994, la que no está en condiciones de seguir prestando servicio, a pesar que el personal que reviste en esa sección cuidan hasta el mínimo detalle para que el rodado no termine en el taller y el hospital se quede sin ambulancias.
A ello debemos agregar los ataques que este vehículo recibe de los inadaptados cuando ingresa a buscar pacientes a barrios conflictivos, y eso queda a la vista con su parabrisas trisado por las pedradas, las micas de las luces rotas, entre otros elementos que rompen estos individuos.
Pero más allá de estas agresiones, lo que resulta incomprensible es que el Gobierno de Mendoza no tenga en cuenta esta lamentable situación que atraviesa uno de los cuatro hospitales más grandes de la provincia, nosocomio de cabecera del sur mendocino y con influencia sobre provincias vecinas como San Luis, La Pampa y Neuquén, que también suelen enviar pacientes a San Rafael.
Tenemos conocimiento que en muchas oportunidades las autoridades hospitalarias han solicitado al gobierno de la provincia a través del ministerio correspondiente, modernas movilidades para integrarlos al parque automotor del Schestakow, pero todo no pasó de ser pedidos que quedan sin respuestas, porque el sur tampoco existe en materia de salud. Que un hospital de las características como el señalado tenga en este momento una sola ambulancia indica con meridiana claridad que estamos ante un cuadro de indefensión que merece una inmediata reparación histórica.
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