La falta de especialistas, las comunicaciones, la infraestructura y la geografía condicionan la atención sanitaria. Emergencias de baja complejidad se resuelven en el pueblo. Se derivan a la capital los cuadros más complicados.
El hospital de Cachi, cabecera del área operativa 27, tiene jurisdicción en las localidades como Molinos, Seclantás, Payogasta, La Poma, varios parajes y otros de Rosario de Lerma y de San Carlos que por la zona de montaña no pueden llegar a otros hospitales como el de Cafayate.
En este centro médico se atienden pacientes, emergencias de parajes comprendidos entre Cachi y Seclantás, como El Angosto, Rancagua, Puerta de las Payas, San José y El Barrial. También los que están entre Cachi y La Poma como Palermo, Cortaderas, Belgrano y Río Blanco.
En todos estos lugares no hay médicos y en algunas salitas hay enfermeros o agentes sanitarios para tareas básicas como curaciones, colocar inyecciones y atender síntomas sí o sí luego serán derivados a Cachi.
En caso de emergencias
El Tribuno conversó con médicos y enfermeras del hospital cacheño, quienes manifestaron que el equipo de salud “trabaja duro y solidariamente” para dar respuestas a la comunidad. “Creo que la asistencia a la emergencia es buena, pero de baja complejidad”, evaluó Alejandra Ossola, cardióloga y parte del grupo de siete médicos que atienden en ese pueblo. Es tan así que las derivaciones hacia Capital se legan a hacer por cuadros ginecológicos, pediátricos, traumatológicos u oftalmológicos.
Comunicar las urgencias y pedir una ambulancia no es tarea sencilla porque no hay medios de comunicación adecuados y el personal que maneja las ambulancias no siempre está disponible.
Hace varios años que el hospital no tiene radio y las salitas tampoco. Lo único que queda es la radio de la Policía o los teléfonos celulares de los enfermeros o de los agentes sanitarios que a veces tienen que subir a algún cerro para tener señal.
La telefonía móvil es muy intermitente y muchas veces solo quedan los postes del Servicio de Emergencia 9-1-1, colocados cada 10 kilómetros, para dar un aviso.
El tiempo y las condiciones geográficas son determinantes para saber por qué medios se puede hacer una derivación a Capital.
En invierno, si nieva en la Cuesta del Obispo, el paso se cierra por la noche y hasta la población puede quedar aislada como ya pasó años anteriores. En verano, con las lluvias, puede pasar lo mismo. Esto determina si los médicos del hospital optan por una derivación terrestre o si gestionan un vuelo sanitario que también está condicionado por el clima.
Comentá la nota