Un hospital, a la buena de Dios

Por Ricardo Roa

Lo único que faltaba era que barrabravas coparan un hospital y llegaran con armas hasta la sala de partos. Y todo para vengarse de la muerte de uno de los suyos, en una pelea por el control de la hinchada y de los negocios en Nueva Chicago.

Lo pudimos ver por TV, gracias a las cámaras del Santojanni, que otra vez sirvieron para conocer la tragedia, no para evitarla. Hace poco menos de un año, después de que le sacaran la custodia policial, también vimos cómo un hombre entraba a puntazo limpio al hospita l y apuñalaba a otro que había llegado herido y esperaba en la guardia.

El Santojanni está a la buena de Dios. Para protegerse tiene cámaras que en vez de prevenir, cuentan lo que pasó. Y una seguridad privada que funciona como una portería : más que actuar, avisa a la Policía. Y en una zona densa y peligrosa de la Ciudad: “La violencia permanente, los insultos, escupitajos, empujones y amenazas son algo corriente”, dice el presidente de la Asociación de Médicos del hospital.

Y dice más: “La franja norte quedó con la custodia de la Metropolitana y la Sur, con la Gendarmería. Nosotros quedamos a la deriva”. También critica que hubieran retirado a la Federal. La ministra Garré no encontró mejor manera de justificar esa medida que atacando a Macri, como si lo más importante fuese la disputa política y no haber dejado sin protección a la gente.

Directamente patético fue lo que hizo el presidente del club. Para negociar un acercamiento entre los barras, convocó al grupo Los Perales, enfrentado a Las Antenas, que lo habían apoyado en la elección. Porque, les dijo, “yo quiero salir campeón. La seguridad me chupa un huevo” . No fue para quedar bien: es lo que realmente piensa. Pero Las Antenas llegaron de improviso a la reunión, hubo una pelea feroz y al final cayó muerto uno de Los Perales.

La batalla siguió en el Santojanni, que atiende a más de 100 mil pacientes al año, un 70% del conurbano. Nada menos que ése es el hospital que nadie protege.

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