Los propietarios del barrio Dalvian sacaron una nota en su diario para decir que desistían de seguir con el litigio por los terrenos con la UNCuyo. En realidad, ya manejaban el dato de una sentencia adversa.
La publicación llamó la atención, al punto que las autoridades de la UNCuyo se pasaron buena parte del día de ayer intentando primero confirmar judicialmente si era cierto lo publicado y, luego, analizando las posibles razones que llevaron al barrio para desistir de la pelea. Incluso llegaron a aventurar que algo olía "muy mal" y que había "gato encerrado".
Ese gato finalmente salió. Era nada menos que la decisión de la Corte nacional de darle la razón a la casa de altos estudios en el conflicto que llevaba más de 25 años y que había tenido dos resoluciones favolables a los Vila en primera y segunda instancia, aunque ambas sospechadas de flagrante favoritismo.
El martestemprano, cuando comenzó a conocerse la información publicada en diario Uno y reproducida por los medios del grupo, desde el Rectorado de la universidad se activó un mecanismo de consultas y contraconsultas con los apoderados legales de la casa de altos estudios y sus abogados en Buenos Aires.
La intención del rector Arturo Somaza era, justamente, tratar de entender la hasta entrada la tarde, inexplicable jugada.
Es que era muy llamativo el giro en la estrategia, y las explicaciones oficiales de la familia Vila no echaban nada de luz, más bien todo lo contrario. Decían: "Ante la ausencia de sus progenitores, los herederos de Alfredo Luis Vila y Ramona Ruth Santander desistieron del juicio iniciado en 1986 contra la UNCuyo. Se trata de 33 hectáreas (SIC) que se ubican en jurisdicción de la ciudad de Mendoza, al suroeste de la avenida Champagnat, y que son parte del antiguo polígono de tiro del Ejército, perteneciente a la cuenca del Papagayos", indicaba la nota, sin firma, del Uno.
Unas de las últimas etapas de la larga pelea se había centrado en la construcción de un supermercado en los terrenos en litigio, que funciona como parte del área de servicios de los habitantes del exclusivo barrio.
Esta cuestión era una de las tantas que generaban dudas en el seno del Rectorado. En la nota publicada –que hizo las veces de comunicado por parte de los empresarios–, no hubo ningún indicio de qué postura se tomaría con respecto al supermercado. Sobre ese tema, se pudo leer en el comunicado de Dalvian el siguiente párrafo: "El desistimiento es sin perjuicio de eventuales derechos de terceros y con reserva de los derechos por las mejoras y los gastos que se hubiesen realizado en el predio".
En definitiva, al conocerce el fallo de la Corte, cerca de las 18 de ayer, surguió una pregunta: ¿los Vila sabían desde el lunes la decisión de la Corte y quisieron "suavizar" su impacto con un supuesto gesto de desinteresado? ¿O fue una increíble coincidencia?
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