Han transcurrido más de 100 días desde que asumió la nueva gestión de José Inza y su equipo.
Desde el Radicalismo respetamos prudencialmente este tiempo para emitir opinión, mientras observábamos meticulosamente el accionar de los nuevos funcionarios, el estilo en la conducción y liderazgo del Intendente Municipal y el “derrame” de las nuevas ideas sobre la totalidad del distrito.
También esperamos la llegada, tal como había sido anunciado durante la campaña, de los fondos de la provincia y la nación para comenzar la ejecución de nuevas obras y reactivar otras. Era el “equipo de José” el encargado de sacar a la ciudad del estancamiento, el que iría a generar el cambio que Azul necesitaba.
Al día de hoy poco de esto sucedió, y preocupados, vemos un municipio infra organizado, con la clara intención de favorecer a los amigos en la contratación de servicios, de incrementar la planta municipal mediante el ingreso de decenas de personas (en muchos casos familiares directos), además de la manifestación de un carácter tibio, sin visión política en la conducción del ejecutivo y demasiado revanchismo, soberbia y pedantería en funcionarios, que apenas conocen el ámbito municipal, pero que se han encargado sistemáticamente de perseguir y maltratar verbal y sicológicamente, a buena parte de los agentes municipales, proveedores de servicios y cuanta persona disienta con la ideología de quienes hoy, y solo por 4 años, están a cargo del Municipio de todos los azuleños.
Merece ser destacada la alarmante situación por la que atraviesan aquellos trabajadores municipales sometidos al maltrato de algunos funcionarios que en muchos casos, ni siquiera conocen la ciudad, demostrando que el mentado equipo, solo fue una creación del marketing político de campaña y que hoy, a la hora de la verdad, vemos en los titulares de prensa los cuestionamientos a algunos, las renuncias y el arrepentimiento de otros que no saben para que están donde están.
No dudamos en decir que transitan por un camino equivocado y que esta manera de hacer política, no se condice con la democracia bien entendida, la de los consensos y el respeto: que no implica debilidad, la de la solidaridad y apego a los marcos normativos: que no implica falta de dinámica.
Les decimos que hubo y habrá Estado luego de su paso por la función pública y que lo importante es entender y valorar a cada uno de los actores del sistema democrático y en particular al ciudadano-usuario-cliente, verdadero artífice y columna fundamental de esta forma de vida que tanto costó conseguir al pueblo argentino.

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