Lo afirmó un nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo, al destacar la importancia de esos testimonios.
En el marco del juicio por la “Megacausa” que se lleva a cabo en los Tribunales de nuestra provincia, el nieto recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, Manuel Gonçalves, conversó en exclusiva con Nuevo Diario, LV11 y FM 88.1 y encomió su avance, por lo que se comprometió a brindar su apoyo desde su reciente cargo como revisor de Cuentas de la asociación, cargo que había quedado vacante desde el fallecimiento de Nélida Gómez de Navajas.
“Siempre que puedo acompaño estos procesos y lo significativo de todo esto es remarcar cuánto hemos logrado madurar para poder hablar con la verdad”, resaltó.
Momento histórico
A ello, Manuel agregó que el juicio por la “Megacausa” “le da valor al crecimiento de la Justicia y fortalece las instituciones. Lo que ocurre en Santiago es importante y a nivel nacional genera una repercusión grande cuando estas cosas pasan en un lugar, y es bueno que lo puedan tratar las mismas provincias”.
Gonçalves no dudó en remarcar que “antes, la Argentina no juzgaba a los genocidas. Sólo los juzgaba afuera, como en el caso de España o Francia. Nos faltaba la Justicia local y ahora con estos juicios, vemos que desde el interior del país se está actuando; era momento de que Santiago empiece a tener su proceso de justicia”.
Por último, como mensaje de aliento final a los testigos que brindan su testimonio, recalcó que son “los testigos los portadores de la verdad y quienes deben entregarle a la Justicia las herramientas más claras para que desde el otro lado se haga una evaluación exhaustiva de lo que pasó durante el proceso. El coraje que asumen es para honrar a los desaparecidos”.
La historia de Manuel, “el nieto recuperado”
El flamante revisor de Cuentas de Abuelas de Plaza de Mayo, es hijo de desaparecidos.
Su verdadera historia se remonta a la década del setenta, cuando había desaparecido luego del operativo realizado en San Nicolás (Buenos Aires) el 19 de noviembre de 1976, en el que fuera asesinada Ana María.
Manuel tenía 5 meses en ese entonces. Al no ser posible establecer la identidad del niño sobreviviente de aquel ataque, fue dado en adopción.
Cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Ana María, fue posible localizar a Manuel. Su caso se terminó de resolver por la Conadi. En 1997, se efectuaron los análisis genéticos que confirmaron su identidad. Con el paso del tiempo, continuó viviendo con la familia adoptiva en contacto permanente con su hermano y el resto de su familia.
Mucho por hacer
“No siento otra cosa más que un inmenso honor por haber recibido este nombramiento de las Abuelas de Plaza de Mayo, una agrupación con una larga historia en sus luchas”, fue lo que contestó a Nuevo Diario Manuel Gonçalvez, quien desde hace una semanas se incorporó a la agrupación, para brindar desde su lugar “todo lo que sea necesario para mantener viva su lucha”, concluyó.
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