Hora de programas y compromisos

Es tiempo de que oficialistas y opositores aborden la cuestión más importante de cara a las próximas elecciones de gobernador de Córdoba: programas y gestión.
Es tiempo de que oficialistas y opositores aborden la cuestión más importante de cara a las próximas elecciones de gobernador de Córdoba: programas y gestión. El próximo gobierno deberá trazar una política para captar inversiones, promover el empleo, bajar la pobreza y afrontar la deuda. No se puede improvisar más.

El Gobierno justicialista logró que la Nación le reconociera parte de la deuda que reclama por la Caja de Jubilaciones y la refinanciación de deudas hasta fin de 2011. Pero la Caja sostiene su déficit y la deuda abrumará a la próxima administración. El gobernador Juan Schiaretti insiste en las obras –especialmente viales– como un modo de mover la economía y mejorar la infraestructura; también en los nuevos gasoductos para hacer más competitiva a la industria y en los subsidios a las inversiones privadas. Pero la dificultad de las Pyme para acceder al crédito es un problema sin solución, que repercute directamente en el empleo. Desde el Frente Cívico, Luis Juez prometió formar equipos técnicos y presentar un programa definido, que aún no se conoce. Y el precandidato más instalado de los radicales, Oscar Aguad, insiste en un acuerdo de gobernabilidad con la Nación y reclama más distribución de fondos desde el poder central y estímulos a las inversiones para generar empleo y salario. Deberá precisar con qué herramientas y en qué tiempo puede concretarlo.

La realidad es elocuente. El retroceso industrial en la Capital dejó su secuela de pobreza y desigualdad. La suma de desocupados y subocupados orilla el 20 por ciento en el Gran Córdoba y supera el 16 por ciento en Río Cuarto. La media de más de 30 ciudades de todo el país llega al 17,8 por ciento. Río Cuarto está entre las ciudades con más desocupación del país y Córdoba, entre las que más subocupados tienen.

La estadística sobre la pobreza, en comparación con otras provincias, es más beneficiosa. Igualmente, el Gran Córdoba trepa al 13,6 por ciento en la suma de pobres e indigentes y Río Cuarto llega al 8,7 por ciento, contra el 16,7 del promedio nacional.

Una sociedad cada vez más dividida entre pudientes y pobres es la contratara de la movilidad social. La demanda de empleo es una muestra: la recuperación de la industria automotriz y el avance de las empresas de alta tecnología requieren más mano de obra calificada. Mientras, no hay respuesta para jóvenes sin especialidad, que sólo pueden aspirar al limitado beneficio del asistencialismo.

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