Walter BrownLa relación del Gobierno con el campo ha transitado caminos tempestuosos a lo largo de la administración kirchnerista.
Principalmente durante la gestión de Cristina Kirchner, a raíz del incremento de las retenciones y el bloqueo al comercio del sector agropecuario. Fue el intento de sancionar las retenciones móviles lo que derivó en un levantamiento rural y una masiva protesta social, que se tradujo en las urnas con una dura derrota legislativa. Hoy, a dos años de aquella debacle en las urnas, el Gobierno no ha logrado recomponer los lazos con el sector rural. Apenas si apartó a los funcionarios protagonistas de aquella ley nonata y se creó un Ministerio de Agricultura, que quedó en manos de Julián Domínguez. Pero el tiempo pasó y las soluciones a los reclamos rurales no llegaron.
Para el campo no ha cambiado absolutamente nada, dijo el senador santafesino Carlos Reutemann, y aseguró que por ello surgió en su provincia una nueva categoría de sufragio, el voto bronca. Claro que el desánimo con la gestión kirchnerista no solo se vivió en zonas rurales. También se verificó en áreas metropolitanas de Santa Fe y parece expandirse a Córdoba. Este domingo, el Gobierno tendrá en el territorio porteño una nueva instancia electoral para tomar el pulso social y comprobar si el voto bronca excede los límites del campo.



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