Gustavo Sylvestre PeriodistaElisa Carrió tal vez nunca imaginó que tras la derrota histórica que tuvo en las urnas en las pasadas elecciones, se le sumaría la rebelión interna de los jóvenes que llegaron a la política de su mano y bajo su liderazgo.
El próximo sábado, en el Congreso del ARI, y con la ausencia de Carrió, que no será de la partida, estos jóvenes tratarán de nominar una nueva conducción, que los represente y que oxigene el partido. Creen que pueden, y en forma muy reservada, para que nadie se interponga están trabajando desde hace varios días y han intensificado los contactos por estas horas.
Tal vez parodiando a su ex jefa política, pasaron a la resistencia contra Carrió. En privado la critican duramente, sostienen que hubo equivocaciones groseras y no se reaccionó a tiempo. Lo que dijo la noche de la derrota, que pasaba a la resistencia al régimen, es lo peor que escuché en los últimos tiempos en la política, no se puede enojar con la gente, tiene que admitir que se equivocó y punto. Tiene que reconciliarse con la sociedad, sostiene uno de los más fieles dirigentes, que promociona la renovación.
Hay tensión con Carrió, admiten, pero no quieren hablar públicamente para que nada se frustre.
El Plan que llevarán al Congreso del partido, incluye:
-Nueva conducción, que podría ser un Presidente o un cuerpo colegiado.
-Profunda autocrítica sobre lo actuado.
-Rescatar el perfil progresista del partido.
-Tender lazos con el Frente Amplio Progresista.
La nueva conducción del partido se propondrá rescatar a los dirigentes jóvenes valiosos, que dicen tener en las provincias y retomar los postulados del ARI en su fundación. Lo deberán hacer desde cero, sin aliados, y con una fuerza disminuida en el Congreso.
Patricia Bullrrich hace rato que se fue de la alianza que tenía con Carrió, a quién también critica con dureza, y formará un minibloque. El Pro está detrás de ella, y ya comenzó el operativo seducción.
Los jóvenes que vienen por el partido de Carrió advierten que los tantos se pueden dar vuelta el sábado, porque Carrió presiona a sus leales para que nada cambie.
Critican la convocatoria que hizo la diputada para el 26 de este mes a una misa y almuerzo de la alegría en San Nicolás, y a la creación de un movimiento que nadie sabe dar precisiones de lo que se trata.
No es momento para eso, es seguir escondiendo los problemas debajo de la alfombra, comentan desde el sector renovador. Y apuntan que en caso de fracasar en su objetivo de llegar a la conducción del ARI, dejarán la fuerza y buscarán nuevos horizontes políticos.
El conflicto en Aerolíneas
El gobierno estaba en guardia frente a alguno de los gremios. Analizaban tomar medidas duras, que implicaba cambiar el régimen laboral, en el gremio de los pilotos. Pero no esperaban que las medidas de fuerza llegaran desde el sector de Ricardo Cirielli.
Este ex Subsecretario de transporte de Néstor Kirchner tiene una vieja deuda política contra el kirchnerismo que intenta cobrársela a través de su accionar gremial. Cirielli tuvo una pelea a muerte con Ricardo Jaime, el cuestionado y ahora procesado Secretario de Transportes, cuando estaba en esa secretaría. Buscaba el desplazamiento de éste y era un hipercrítico del ex funcionario. Terminó renunciando, cuando vió que no había lugar para él, y que Néstor Kirchner protegía a su viejo amigo.
Los otros gremios de Aerolíneas Argentina cuestionan a Cirielli, quien no logra una adhesión de sus pares.
Pero todos coinciden en algo: cuestionan a la actual conducción de Aerolíneas encabezada por Mariano Recalde, tildándola de inoperante y de no conocer el negocio de la Aeronavegación.
Días después del contundente triunfo de Cristina Kirchner, un importante empresario argentino, con llegada directa al corazón del kirchnerismo, señalaba: La Presidenta va a gobernar y ordenar en su segundo mandato. Ya demostró que sabe y gobierna. Ahora va a ordenar algunas áreas con gestión mala o regular. Y ponía un ejemplo: ¿Usted cree que la Presidenta no sabe lo que pasa en Aerolíneas Argentinas?. Va a ordenar también ahí, diagnosticaba este empresario.
Indudablemente los gremios tienen que aceptar que se desbordan, muchas veces, en sus reclamos. Que prácticamente están trabajando en un medio de transporte que algunos ya consideran un servicio esencial y que no pueden jugar con fuego. Y deben reconocer que el estado rescató a la empresa del borde de la quiebra.
Pero también el gobierno, que ha demostrado que sabe cambiar a tiempo y que ha tomado medidas acertadas, como la eliminación de subsidios que profundizará en las próximas semanas, debería analizar si no ha llegado el momento de hacer cambios profundos en Aerolíneas Argentinas. La Presidenta se apresta a renovar su gabinete, y deberá hacer un fino equilibrio entre los pingüinos históricos, los peronistas y los jóvenes de La Cámpora.






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