La hora de calificar a los candidatos

La hora de calificar a los candidatos

Cualquier alumno con algo de experiencia sabe que, en una evaluación oral, la mejor manera de intentar "zafar" si el docente le pregunta algo que no sabe o que no se acuerda en ese momento es intentar distraer la atención del examinador respondiendo algo de la materia que sí conoce.

La analogía puede servir para intentar explicar los lineamientos de la campaña electoral del PRO de cara a las elecciones del 10 de julio: a pesar de que en los sondeos de opinión pública aparece claramente que las dos mayores demandas de los porteños son la seguridad y la basura (ésas serían las preguntas de los electores, que en política son examinadores y ponen la nota cuando votan) Mauricio Macri, que aparentemente no tiene aún respuesta para esos temas nodales, pretende instalar discusiones sobre las bicisendas o impresionar a los porteños con inauguraciones como la del Metrobús, vinculadas al tránsito. La organización del tránsito es importante en una ciudad como Buenos Aires, pero está lejos de ser "la" preocupación de los vecinos. Las demás fuerzas políticas, en general, tampoco parecen haber leído correctamente las necesidades de los porteños y se enredan en los debates sobre los temas planteados por el oficialismo sin advertir que los electores esperan respuestas para otras preguntas.

Queda poco tiempo para marcar la cancha: dentro de algo más de un mes, los porteños decidiremos qué nota le ponemos a Mauricio Macri, qué calificación se merece el Frente para la Victoria, qué se va a sacar Pino Solanas y así con todos los candidatos. La vieja estrategia de contestar lo que uno sabe y no lo que le preguntan puede funcionar con los profesores más condescendientes y depende, entre otras cosas, del concepto que se tenga del alumno. Habrá que ver cuán exigentes somos los porteños a la hora de emitir el voto, pero siempre se llega con más tranquilidad a las evaluaciones -y se obtienen mejores resultados- cuando uno ha estudiado el programa completo.

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