Las cifras alarman. La cantidad de menores abusados sexualmente crece a diario. Aseguran que la mayoría de los casos son denunciados por vecinos, y los familiares tratan de negar.
Preocupa a los profesionales de la salud, la manera en la que son presentados los casos, ya que, en muchas oportunidades, los niños llegan con lesiones a los que los padres aducen accidentes domésticos y, sin embargo, al ser revisados se encuentran daños vaginales o anales.
“Cuando una circunstancia se presenta así es porque seguramente fueron víctima de abuso sexual de algún familiar o conocido al que no quieren dar a conocer”, sostuvieron las fuentes.
Por su parte, la licenciada Olga Gerez, que se desempeña como parte del gabinete de psicólogos de la Comisaría del Menor y la Mujer, aseguró que “cuando una persona es capaz de provocar tremendo daño en una criatura, sea familiar o no, es porque indudablemente hay una deficiencia emocionales por lo que la perversión supera todo lazo sanguíneo”.
“Siempre que hablamos de abuso o violencia hablamos de alguna deficiencia a nivel emocional por parte de la persona que lo realiza como también de la persona que lo soporta. Hay teorías que hablan de la perversión, de la pedofilia, de la psicopatía, de acuerdo a la persona que lo realiza”, explicó la licenciada Gerez.
Sobre la reacción de los mayores de edad frente a un niño al cual está unido por los lazos sanguíneos, la especialista sostuvo que “es tan o más condenable que tener como víctima a un niño desconocido”.
“Podemos hablar de mayor gravedad en cuanto a la patología dado a que se supone que el lazo sanguíneo podría frenar esta impulsividad en la persona. Pero si lo vemos dentro de lo que son las patologías de las perversiones sería normal si hablamos de un adulto perverso. No es mi más ni menos justificable porque no haya un lazo sanguíneo. Es grave igual. Cuando hay una lazo impacta más socialmente, pero la gravedad del hecho es la misma”, ahondó.
Sobre el conocimiento de los casos, Gerez aseguró que no se trata de un incremento de los mismos sino de la valentía de la gente que se anima a denunciar.
“Se incrementaron las denuncias, porque la gente se anima a denunciarlos. Y siempre la violencia conyugal lleva como consecuencia una violencia en el niños”, finalizó.
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