Los obispos Francisco Polti y Ariel Torrado Mosconi hicieron un fuerte llamado a la sociedad para “revalorizar la vida propia y la del prójimo”.
“La violencia es una realidad que es muy preocupante en el mundo, en nuestro país y entre nosotros en la actualidad. La violencia se manifiesta de modos muy diversos y que debemos recordar ante esto el mensaje de Jesús que dice ‘que la violencia sólo se vence con la justicia y el perdón’. Lo peor que puede haber es que a la violencia se la quiera contrarrestar con más violencia. El mensaje de Cristo es que aún ante el hecho más violento e injusto de toda la historia como lo fue la muerte de Cristo en la cruz, lo que vence es el acto de amor, de justicia y de perdón”, reflexionó monseñor Torrado Mosconi.
El prelado aseguró también que la violencia se encuentra en todos los ámbitos de la vida, aunque es en el seno familiar en donde nace este defecto. Asimismo instó a la comunidad a luchar para crear paz y disminuir los hechos violentos que atentan contra la integridad física y psíquica de las personas.
‘Hay mucha violencia en los hogares, y en la escuela también, porque muchas veces se copian ciertas actitudes que se viven en el seno de la familia. Sabemos que los hechos de violencias se manifiestas de distinta formas, pueden ser físicas o verbal, pero todas lastiman. Es muy importante educar en la misericordia, en el perdón... educar para la paz. Ése es el gran desafío que tenemos en la familia, en la escuela y en la sociedad’, agregó el obispo auxiliar.
El valor de la vida
Por otra parte, monseñor Torrado Mosconi asoció la violencia con la falta de valoración por la vida.
‘La violencia está ligada a la falta de respeto por la vida. Se empieza a ver el gran desprecio por el valor de la vida humana, valor que comienza en el instante de la concepción hasta los ancianos. Esto también lo vemos en la falta de cuidado por la vida en los accidentes de tránsito, en las personas con adicciones, las cuales demuestran que hay un cierto desprecio por la vida. A la vida humana ya no se la mira con respeto, no se la valora como una realidad sagrada’, agregó.

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