Civiles y ex militares convocaron a un encuentro para recordarlo, lo que encendió controversias
La primera, replicada en todos los diarios del mundo, mostró a tres jóvenes realizando un sentido saludo nazi ante el cadáver. La segunda fue el escupitajo que lanzó sobre su féretro el artista Francisco Cuadrado Prats, nieto del general leal a Salvador Allende Carlos Prats, asesinado junto a su mujer con una bomba bajo su coche en Buenos Aires, en 1974.
Quizá sólo así, recapturando las contradicciones de la siempre frágil memoria histórica, pueda explicarse la alta temperatura que generó en la sociedad chilena el anuncio de un homenaje a Pinochet, organizado por la Corporación 11 de Septiembre y la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional, que amenaza con reunir a unas 5000 personas pasado mañana, en un teatro de Santiago.
Hasta el momento se vendieron unas 2000 entradas, con valores que van desde los ocho a los 30 dólares. Ello, sumado al rechazo transversal que manifestaron diversas organizaciones ciudadanas y políticas, con recursos judiciales de por medio, provocó que los humores, de lado y lado, hayan vuelto a crisparse, mientras el gobierno optó por hacerse a un lado (ver aparte).
El organizador del evento, el presidente de la Corporación 11 de Septiembre, Juan González, exigió tolerancia. "Me duele lo que está pasando en Chile. Mienten, nos persiguen, me arruinaron. Es gente con un afán de venganza tremendo. Les entregamos un país en pie porque creíamos que iban a gobernar, pero lo único que quieren es vengarse", dijo.
El escenario del homenaje tampoco parece ser casual: el teatro Caupolicán, una especie de Luna Park, ubicado en la clásica calle San Diego, en el centro de Santiago. Precisamente allí se dio lugar al histórico "Caupolicanazo" de 1980, un recordado mitin político opositor, encabezado por el ex presidente Eduardo Frei (que sería asesinado dos años más tarde), en el cual se llamó por primera vez a poner fin a los abusos de la dictadura y se planteó la urgencia de convocar a elecciones libres.
En el acto de pasado mañana se presentará también un documental titulado Pinochet, dirigido por el chileno Ignacio Zegers. LA NACION tuvo acceso a algunas de sus imágenes, en las cuales se ve, entre otros, al ex presidente Salvador Allende en el momento de anunciar la expropiación de haciendas y fundos, y también al ex mandatario Patricio Aylwin al justificar el golpe de Estado, por cuanto la izquierda planeaba un "autogolpe".
Pero eso no es todo. Hay un pequeño detalle que seguramente levantará más polémica aún. La obra reflota un perdido video de 1998, en el cual el entonces senador Sebastián Piñera defiende a Pinochet durante su detención en Londres y descalifica a su perseguidor, el juez español Baltasar Garzón.
Las estadísticas, tan recordadas por estos días, son macabras: hasta la fecha se certificaron 3225 muertos o desaparecidos, además de unas 38.000 víctimas de torturas o prisión política durante la dictadura. Incluso hoy, cientos de familiares aún pugnan por justicia en los tribunales, a la espera de la verdad sobre lo que pasó con sus seres queridos, cuyos cuerpos ni siquiera fueron encontrados.
"Es una aberración. [.] Hacerle un homenaje a un criminal es querer avalar la tortura, los golpes de Estado y las violaciones de los derechos humanos", dijo el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, durante su visita a Chile a comienzos de esta semana.
No es difícil presagiar qué ocurrirá pasado mañana: a fines del año pasado, partidarios de Pinochet -visiblemente desencantados con el gobierno de Piñera- realizaron un homenaje al ex agente de la DINA (la policía secreta de la dictadura) Miguel Krassnoff, condenado a cadena perpetua por violaciones y torturas. El acto terminó en una batahola generalizada, con pedradas y detenidos, en un exclusivo club social de Providencia, un barrio de Santiago.
Pasado mañana, en el teatro Caupolicán, donde las autoridades ya anunciaron un "anillo de seguridad" para evitar disturbios, se anuncia una masiva "funa", como llaman en Chile a las manifestaciones de repudio, y cuya semántica viene de la legendaria lengua mapuche, en referencia a algo que está "podrido".
"Los tratados son para cumplirlos"
SANTIAGO, Chile (DPA).- Tras el reclamo de Bolivia ante la OEA por una salida al mar, el presidente chileno, Sebastián Piñera, subrayó ayer que Bolivia debe comprender que los tratados "son para cumplirlos", aludiendo a la pretensión de La Paz de modificar la frontera común y acceder al mar soberanamente..





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