Un ex hombre de Luis Patti es la carta de Kirchner para amedrentar al intendente Breitenstein

Un diario de la Capital bonaerense menciona que el ex presidente impulsa a Juan Carlos Bonacorsi, para marcarle la cancha al díscolo jefe comunal. Es el costo político por no haber aceptado la candidatura testimonial, donde el kirchnerismo terminó tercero.
Los tiempos cambian. Tanto que Juan Carlos Bonacorsi, ex diputado nacional del Paufe, la fuerza de Luis Patti, es ahora el alfil de Néstor Kirchner para machacar al intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, enemistado con la Casa Rosada desde que el año pasado se negó a ser candidato testimonial por la Sexta Sección Electoral.

Como se recordará, el ex presidente les pidió ese gesto a él y a sus pares Pablo Bruera y Gustavo Pulti (Mar del Plata), pero sólo este último aceptó el reto. El rechazo de Breitenstein tuvo su costo: en esa sección el kirchnerismo terminó tercero, cómodo, a diez puntos del Acuerdo Cívico y Social.

Se trata, también, de la sección menos kirchnerista de la provincia de Buenos Aires, donde ni siquiera Cristina Fernández, en 2007, logró salir bien parada.

Para esos casos, la estrategia del ex presidente es conocida: una interna abierta y amplia donde se mezclen los peronistas que se fugaron con el diputado Francisco De Narváez.

El encargado de reclutar a esos díscolos es el diputado Juan José Alvarez, quien los invita a participar de la interna sin necesidad de mostrar fe kirchnerista.

Hasta donde se sabe, Alvarez presentará su tropa en la próxima reunión del consejo partidario, y uno de los que lo acompañará será el mismísimo Bonacorsi, un conocido empresario de la ciudad del sur bonaerense que fue diputado nacional del Paufe, la fuerza del ahora preso y gravemente enfermo Luis Abelardo Patti.

Para afuera, los K y el ex intendente (y ex subcomisario) de Escobar son como el agua y el aceite. Pero la política es el arte de lo posible y esta suerte de alianza estratégica constituye un claro ejemplo de ello.

Por su parte, la gente del gobernador Daniel Scioli ha comenzado a mostrarse conciliadora con Breitenstein, sobre todo luego de que este comenzara a acompañar a su colega tigrense Sergio Massa, otro de los aspirantes a la Gobernación.

Como gesto, nombró como vicepresidente del Grupo Bapro a Dámaso Larraburu, padrino político del intendente bahiense, a tal punto que fue quien pagó el costo de su rebelión al no poder renovar su cargo de director en el Banco Provincia, donde ahora volvió como administrador del holding de empresas.

Una derrota de Bonacorsi no sería problema para Kirchner, si logra la minoría para colar a varios candidatos a concejales que no estén luego bajo las órdenes de Breitenstein-Larraburu. Pero el candidato, seguramente, querrá algún premio por poner el cuerpo. Aunque su pasado, en teoría, sea motivo de condena para mesa chica del amplio universo K. (Diario Hoy)

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