El hombre que se fijó como objetivo la defensa de los valores conservadores

El hombre que se fijó como objetivo la defensa de los valores conservadores
El Pontífice alemán fue el artífice de un giro crucial en la Iglesia Católica, que significó dejar de lado el Concilio Vaticano II en su lucha contra la Iglesia tercermundista y la Teología de la Liberación, sus primeras víctimas.

Purificador", "inquisidor", guardián de la ortodoxia de la Iglesia, eurocéntrico y conservador han sido algunos de los adjetivos con los que se ha definido a Benedicto XVI, el Papa que ayer volvió a romper los moldes al renunciar al pontificado, lo que no ocurría desde Gregorio XII (1406-1415), en el siglo XV, 77 años antes de que Cristóbal Colón llegara a tierras americanas con la espada española y la cruz de la Iglesia Católica. Sin embargo, Benedicto XVI sólo se considera un "simple y humilde trabajador de la viña del Señor".

Así se presentó el alemán Joseph Ratzinger el 19 de marzo de 2005, cuando en el primer cónclave del siglo XXI fue elegido Papa, un pontífice que en estos años no dudó en pedir que se rezara por él para ayudarlo a ser un pastor "dócil pero firme", para que no huyera "ante los lobos y dejara solo al redil". Ratzinger, que durante 24 años fue la mano derecha de Juan Pablo II y llevó las riendas de la ultra conservadora Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, llegó al papado con fama de "duro" y no defraudó a quienes lo vieron así.

Siempre dijo que, al final, quería regresar a su Baviera natal, algo que no se materializará pues se quedará a vivir en el Vaticano. También prefería –según dijo en varias ocasiones–que los cardenales se fijaran en otro más fuerte para guiar a la Iglesia en este principio de tercer milenio. Prueba de su escaso deseo de ser elegido Papa son las meditaciones que escribió para el Vía Crucis del Viernes Santo de 2005, pocos días antes de la muerte de Juan Pablo II, la homilía que pronunció en el funeral de Karol Wojtyla y en la misa previa al cónclave cardenalicio.

Nacido en Marktl am Inn, Baviera, el 16 de abril de 1927, es el tercero y más joven de los hijos de un oficial de policía y una ama de casa. Tiene un hermano vivo, Georg, también sacerdote, que cumplirá pronto los 90 años. Su hermana María dedicó su vida a los hermanos y administró la casa del actual pontífice hasta que murió, en 1991. Cuenta la leyenda que decidió ingresar a la Iglesia cuando a los cinco años fue a dar la recepción con los chicos de su edad al arzobispo de Munich. Fue así que sus padres lo terminaron enviando al seminario de San Miguel.

A los 14 años, Joseph Ratzinger entró a las Juventudes Hitlerianas, una mancha en su historial que excusa afirmando que por entonces el régimen nazi obligó a todos los seminaristas a formar parte de esa organización. Cuando la guerra estaba por finalizar, y luego de haber cumplido varias funciones dentro de esa estructura político militar, desertó y terminó prisionero por soldados aliados en un campo cerca de Ulm en 1945.

Luego, ya ungido Papa, dio fuertes señales para fortalecer las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo, al punto que muchos de los mensajes de apoyo en este momento llegaron desde Israel. "Bajo su liderazgo, el Vaticano ha sido una clara voz contra el racismo y el antisemitismo y una clara voz en favor de la paz", afirmó el presidente israelí, Shimon Peres.

Benedicto XVI demostró durante sus ocho años de pontificado su pasión por la música clásica, su "compañera de viaje", y especialmente por el compositor vienés, Wolfgang Amadeus Mozart.

Durante un concierto en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo el 7 de septiembre de 2010 en el que se interpretó la misa de Requiem en Re menor K 626 de Mozart, el Pontífice –del que se sabe toca a menudo el piano– declaró que esa pieza musical le llevaba a mirar serenamente a la muerte. «

Efe, Ansa y dpa

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