Hay gente que está contenta de estar descontenta. Suena un poco neurótico, pero no deja de ser cierto. La relatividad de la realidad, en tanto las percepciones. Y una pequeña lista de incongruencias nacionales. Leer es enterarse.
Se entiende, pues, que la realidad es subjetiva para el ser humano, pero no implica esto que cambie según la percepción de cada uno.
El hombre de arena imagina que con esta simplicidad filosófica podría explicarse algo de lo que les pasa a los argentinos.
Podría, al menos, deducir por qué hay tanta gente contenta de estar descontenta con lo que pasa en el país.
- ¿Cuándo inventarán la vacuna para los males argentinos?- pregunta.
- Hay huelga en los laboratorios de investigación…demorará- le dicen.
El hombre de arena lee el diario La Nación, y constata la delectación de un periodista que señala el mal negocio de la estatización de Aerolíneas Argentinas. "Pierde un millón de pesos por día", dice. Y el servicio de aviones es usado por el 5 por ciento de los ciudadanos argentinos.
Es la realidad, evidentemente. Pero ¿por qué suena como contento el periodista, al señalar esto que debería entristecerlo?
Se sabe que el 95 por ciento de los argentinos que no utilizan aviones para viajar, lo hace en colectivo, en los pocos trenes que quedan, o en automóviles particulares. Es decir, que el 95 por ciento de los argentinos no puede valerse del Estado para sus necesidades de viaje.
El Estado se calentó con Aerolíneas, pero debería haberse preocupado –por ejemplo- en el servicio ferroviario. En Neuquén y Río Negro esperan todavía el "tren del valle". ¿Se acuerdan?
El hombre de arena se sorprende a sí mismo: está contento de haber pronosticado que el tren "no va a andar". Está contento de constatar una insatisfacción, un motivo de desdicha.
No es necesario ser vidente, en Argentina: acierta el que vaticina el fracaso.
En el país, Aerolíneas. En Neuquén, la línea aérea que subvenciona el Estado: un fracaso por ahora disimulado, concretado en función de las estrategias de los estrategas de escritorio. Los aviones funcionan porque el Estado paga el 30 por ciento de los pasajes…¿hasta cuándo?
El no al tren es un emblema de la contentura de los que apuestan a la insatisfacción permanente, piensa el hombre de arena.
Se pasa del tren bala al tren de los sueños. Realidad y utopía se confunden en la berenjena que oficia de cerebro.
El hombre de arena escucha el último disco de Serrat. Son poemas de Miguel Hernández. Ese tipo estaba contento de verdad: contento de saberse humano en medio de una piara de fieras encarnizadas. "Tener hambre es la cosa primera que se aprende", dice.
- Está bien usar las reservas del Banco Central- dicen.
- No, está horrible. Es una barbaridad- dicen otros.
- ¿Qué son las reservas del Banco Central? Pregunta el de más allá.
- ¿Qué es el Banco Central? Pregunta un adolescente en Twitter.
- Is an invention- contesta Barack Obama.
Así es. Estamos contentos de estar descontentos.
El hombre de arena escucha a una periodista (reputada) de radio. Manifiesta su alegría porque la matrícula del nivel medio de la educación en Argentina aumentó 30 por ciento con motivo de la obligación impuesta para poder recibir la asignación familiar por hijo.
El problema, dice después, es que las escuelas no están preparadas. Hacen falta más baños, más aulas, mejores sueldos para los maestros, más maestros…
Piensa: tal vez la plata para pagar las asignaciones la sacaron del presupuesto educativo.
Qué maldad.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera, os doy la humanidad que mi canción presiente, dice Serrat desde la palabra de Hernández.

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