Ambos quieren que siga en la eurozona
PARIS.- Entre rayos, truenos y centellas, alentado por la simpatía de miles de franceses y aprovechando cada ocasión para reafirmar su intención de romper completamente con el legado de su antecesor, François Hollande dio ayer sus primeros pasos como nuevo presidente de Francia. Una extenuante jornada, coronada por un cálido encuentro con la canciller Angela Merkel en Berlín .
"Queremos que Grecia permanezca en la eurozona ", dijeron anoche Merkel y Hollande después del primer encuentro que mantuvieron en la capital alemana. Ambos dirigentes se declararon dispuestos a reflexionar sobre nuevas "medidas de crecimiento" para ayudar a ese país en plena crisis.
Horas antes, con un traje empapado y los anteojos empañados por el agua, el nuevo mandatario francés había llegado al Arco del Triunfo para encender la flama del Soldado Desconocido. Lo hizo luego de recorrer los Campos Elíseos bajo un diluvio, de pie en un Citroën DSF descapotable, saludando feliz al escaso público que se había animado a desafiar la tormenta.
El mal tiempo volvió a jugarle una mala pasada a Hollande por la tarde, cuando el avión presidencial que lo llevaba a Berlín tuvo que regresar al aeropuerto Villacoublay después de haber sido alcanzado por un rayo. El presidente tuvo que cambiar de aparato para llegar -con atraso- a su primera cita con Merkel.
En todo caso, aquellos que estaban convencidos de que el encuentro entre ambos dirigentes sería glacial y tenso deben sentirse decepcionados. Muy parecidos en su forma de ser y conscientes de representar los dos grandes motores de la construcción europea, Merkel y Hollande hicieron anoche esfuerzos por buscar puntos de coincidencia. En una conferencia de prensa, anunciaron que en el Consejo Europeo del mes próximo presentarán, en común, ideas sobre la forma de reactivar el crecimiento.
Tratándose del Pacto de Estabilidad Presupuestaria, firmado por 25 de los 27 miembros de la Unión Europea (UE), Hollande -que había pedido una renegociación durante la campaña- dejó entender que estaría dispuesto a aceptar un pacto separado sobre el crecimiento.
El próximo miércoles habrá en Bruselas una cumbre informal de la UE. Para Hollande, será una excelente ocasión de tantear la temperatura del bloque. "Todo aquello que pueda contribuir al crecimiento debe ser puesto sobre la mesa", dijo el flamante presidente.
Por su parte, Merkel se declaró "convencida" de que París y Berlín "sabrán hallar una solución".
La intensa e histórica jornada de Hollande había comenzado mucho más temprano. Exactamente a las 10, cuando asumió sus funciones como séptimo presidente de la Quinta República (fundada en 1958), ante unas 400 personas reunidas en el Palacio del Elíseo.
A su llegada, Hollande fue recibido por su antecesor, Nicolas Sarkozy, con quien se reunió durante 38 minutos a fin de evocar los temas más delicados del Estado y proceder al traspaso de los códigos de la disuasión nuclear.
El nuevo presidente acompañó después al saliente hasta la entrada del Elíseo. Ambos estaban con sus respectivas parejas: Valérie Trierweiler y Carla Bruni. Hollande, que no hizo nada por ocultar la frialdad de las relaciones que mantiene con su antecesor, entró inmediatamente al palacio sin esperar la partida de Sarkozy.
El mandatario saliente se alejó hacia el vehículo que lo llevaría a su domicilio, de la mano de su esposa: una primicia en la historia de la república francesa, donde todos los presidentes hicieron solos ese corto trayecto. Fuera del edificio, un centenar de simpatizantes reunidos por el partido gaullista, la Unión para una Mayoría Popular (UMP), coreaban " Merci, Nicolas !" y agitaban banderas tricolores.
Como lo indica la tradición, el nuevo presidente recibió las insignias de gran maestro de la orden nacional de la Legión de Honor antes de pronunciar su discurso de investidura.
Un discurso muy político, en el cual quedó en claro su decidida voluntad de romper con su predecesor. Al rendir homenaje a todos los ex presidentes, Hollande tuvo para cada uno una frase que resumía sus logros. Cuando llegó el turno de Sarkozy, dijo: "A quien deseo suerte en su nueva vida".
Para acompañarlo en ese momento, Hollande invitó a todos los primeros ministros socialistas, así como a varios premios Nobel. Luego de los saludos de rigor a los representantes de los cuerpos constituidos y de culto, Hollande compartió con sus invitados su primer almuerzo presidencial. El menú: pressé de langostinos con cítricos, costilla de ternera vigneronne, acompañada de zanahorias nuevas, quesos y macarons de frutilla con helado de mascarpone.
Además del jefe del Estado y su esposa, la mesa presidencial reunió a varios de los ex primeros ministros socialistas. En ese momento, los empleados del Elíseo descolgaban los retratos de Sarkozy.
Ofrenda
Luego, el presidente se dirigió al Jardín de las Tullerías, donde depositó una ofrenda floral ante la estatua de Jules Ferry, padre de la escuela laica, gratuita y libre. Consciente de las polémicas suscitadas por esa decisión, no olvidó en su discurso mencionar "los errores políticos" de ese gran hombre de la III República, que también fue un ardiente partidario de la colonización.
Pero fue sobre todo en nombre de la prioridad que quiere dar a la educación pública que decidió ese homenaje. También aquí hay que ver la voluntad de ruptura con Sarkozy.
La lluvia se había transformado en granizo cuando Hollande llegó al Instituto Curie, segunda etapa de su periplo parisino, para rendir homenaje a la dos veces premio Nobel de origen polaco Marie Curie. El presidente concluyó sus actos de investidura en la alcaldía de París, donde fue aclamado por representantes municipales, figuras políticas, de las artes y las letras y del cuerpo diplomático.
Con más de media hora de atraso, y mientras el Palacio del Elíseo anunciaba que Jean-Marc Ayrault sería el nuevo primer ministro francés, Hollande tomó su avión en las afueras de París para hacer su primer viaje internacional. Ese bautismo de fuego se produjo en Berlín, donde mantuvo la comida de trabajo con Merkel.
Inmediatamente después del encuentro con la canciller alemana, Hollande regresó a París. Cuando concluyó la extraordinaria jornada del nuevo presidente francés, el cielo estaba por fin despejado.
"Merkhollande"
Antecedentes. El encuentro fue precedido por una creciente tensión entre ambos. Angela Merkel, que abogaba por la reelección de Nicolas Sarkozy, se había negado a recibir a François Hollande durante la campaña. Antes de las elecciones, se cruzaron por sus ideas encontradas respecto de las recetas para enfrentar la crisis financiera que golpea a Europa.
Buen clima. Tanto Merkel como Hollande calificaron de "cálido" el encuentro de ayer. "Quizás el rayo fue un buen presagio para la cooperación", bromeó Merkel, cuando Hollande se disculpó por haber llegado una hora y cuarto tarde a la reunión por un incidente con su avión.
Relación constante. "Quise venir el día de mi investidura a Alemania por dos razones: porque quería demostrar que la relación francoalemana es constante, y para demostrar cuán importante es para mí el concepto de la amistad, sin ocultar las cosas que nos separan", expresó Hollande.
Crecimiento. Hollande presentó su propuesta de renegociar el pacto fiscal impulsado por Merkel y fomentar las medidas de crecimiento. Adelantó que está "dispuesto a poner todo sobre la mesa" en la cumbre europea del próximo 23 de mayo, incluida la opción de los eurobonos, a la que la canciller se opone.
Apoyo a Grecia. Ambos coincidieron en el deseo de que Grecia permanezca en la eurozona, a pesar de su golpeada economía, y se comprometieron a fomentar su crecimiento. Merkel destacó que la moneda única "no sólo es un proyecto monetario, sino político".
Cooperación. "Es nuestro deseo conjunto de cooperar por el bien de Europa incorporando a todos los demás países en el proceso", indicó Hollande.
El nuevo gobierno
Primer ministro. Jean-Marc Ayrault, hasta anteayer presidente del bloque socialista en la Asamblea Nacional, es el nuevo primer ministro del gobierno francés. Amigo de la infancia de François Hollande, es especialista en Alemania, por lo que su designación fue considerada una señal positiva hacia las relaciones bilaterales con Angela Merkel, con quien tienen divergencia sobre el futuro de la economía europea. Ayrault, de 62 años, diseñará el resto del gabinete, que se dará a conocer oficialmente hoy.
Presidencia. Pierre-René Lemas es el flamante secretario general del Elíseo y se convertirá en la mano derecha de Hollande. En los últimos meses, fue el director de gabinete del presidente del Senado, Jean-Pierre Bel, el primer socialista en alcanzar ese cargo. En su nuevo rol será secundado por el banquero Emmanuel Macron y Nicolas Revel, que fue director de gabinete del alcalde de París, Bertrand Delanoë. Además, Aquilino Morelle, ex director adjunto de la campaña de Hollande, ocupará el cargo de consejero político.
Gabinete. Si bien hoy se harán públicos los nuevos cargos del gabinete, ya salieron a la luz los nombres de algunos posibles ministros. Entre ellos, el jefe de comunicación de la campaña presidencial de Hollande, Manuel Valls, es señalado como el próximo ministro del Interior. Pierre Moscovici lideraría la cartera de Economía, mientras que el ex primer ministro Laurent Fabius suena como futuro canciller. La primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry, encabezaría el ministerio de Educación y Cultura. Otros firmes candidatos son Marisol Touraine (Asuntos Sociales), Arnaud Montebourg (Industria), Cécile Duflot o Jean-Vincent Placé (Medio Ambiente).




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