La ultraderechista Le Pen superó el 18%
PARIS.- Impulsado por una ola de rechazo a Nicolas Sarkozy, que tuvo tanto vigor en la izquierda como en la extrema derecha, el candidato socialista François Hollande derrotó al presidente de Francia en la primera vuelta de las elecciones por 28,6% contra 27,08% y se ubicó en una excelente posición para convertirse el 6 de mayo en el séptimo jefe de Estado de la Quinta República.
Hollande podría obtener una clara victoria dentro de 14 días por 54,5% de los votos contra 45,5% de Sarkozy, según los sondeos para el ballottage divulgados anoche luego de los comicios en los que la gran sorpresa fue la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, que superaba el 18% de los sufragios.
El candidato socialista, que ambiciona devolverle a la izquierda el poder en Francia después de la segunda presidencia de François Mitterrand, hace 31 años, se declaró anoche "el mejor ubicado para ser el próximo presidente francés". Y añadió: "Esta noche, gracias al voto de los franceses, me he transformado en el candidato de todas las fuerzas que quieren poner punto final a una página y abrir otra donde todas las posibilidades de nuestro país serán movilizadas".
El saludo de Hollande a sus seguidores, en Tulle, al festejar su victoria en la primera vuelta. Foto: EFE
La gran sorpresa de la jornada fue, sin embargo, el resultado obtenido por Le Pen, la candidata de la extrema derecha y líder del Frente Nacional (FN), que hacía campaña por primera vez después de reemplazar a su padre al frente del partido y que obtuvo el resultado más importante de la formación en unos comicios presidenciales, con el 18,05% de los sufragios.
"La batalla de Francia apenas comienza", dijo anoche. "De hoy en más, nada será como antes", advirtió.
Las dos grandes decepciones, por el contrario, fueron el candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Melenchon, que obtuvo sólo el 11,1%, y el centrista François Bayrou, con el 9,1% de los votos. Lejos llegó el resto de los diez candidatos que se presentaron a esta primera vuelta.
Esos resultados constituyen un estrepitoso fracaso para Sarkozy, que necesitaba llegar en primer lugar para crear una dinámica con vistas al ballottage. Esta es la primera vez que un presidente de la Quinta República (fundada por el general Charles De Gaulle en 1958) saliente llega en segunda posición en la primera vuelta.
"Los franceses expresaron con el voto la angustia que sienten frente a la crisis", dijo Sarkozy, que sin dudas saldrá a pelear con uñas y dientes para obtener la adhesión de los electores del centro y la extrema derecha.
Cinco años después de unas elecciones presidenciales marcadas por una participación excepcional en la primera vuelta (83,77%), los 44,5 millones de electores llamados ayer a las urnas volvieron a movilizarse, desmintiendo los temores de una importante abstención. El ausentismo fue inferior al 20 por ciento.
Le Pen ganó finalmente la apuesta de lograr la tercera posición y superó ampliamente el resultado que le permitió a su padre calificarse para el ballottage del 21 de abril de 2002, a expensas del socialista Lionel Jospin. La líder frentista podría dar consigna de voto para el 1° de mayo, día en que se festeja en Francia a Juana de Arco, la patrona de la agrupación.
Gracias a ese excelente resultado, la líder del FN espera confiada obtener los beneficios en las elecciones legislativas de junio próximo, liderando una gran alianza Azul Marine, susceptible de atraer representantes del partido de Sarkozy (UMP).
Considerado hasta la semana pasada el posible "tercer hombre" de las elecciones, el candidato del Frente de Izquierda, Melenchon, que también tuvo su bautismo de fuego electoral, fracasó en su intento de destronar al FN. En esa batalla, el diputado europeo consiguió apenas el 11,1%, una decepción para el "aguafiestas" de corbata roja que dispone, en todo caso, de un fuerte ascendiente para pesar en la segunda vuelta.
Transferencia de votos
Como había anunciado, Melenchon llamó anoche a sus simpatizantes a movilizarse el 6 de mayo "para derrotar a Sarkozy". Sin mencionar a Hollande, con el que mantiene una vieja enemistad, pidió a sus seguidores "ir a votar por el cambio".
Según las proyecciones, la transferencia de votos del FN hacia el partido de Sarkozy, la UMP, son peores que en 2007. Esto reduce aún más las posibilidades de reelección del mandatario, que había obtenido el 31,1% de sufragios en la primera vuelta de 2007, captando buena parte del electorado de extrema derecha. Esta vez, a pesar de sus promesas en el terreno de la inmigración y la seguridad, el presidente parece no haber convencido a esa franja de la sociedad. Las encuestas muestran que, este año, menos de uno de cada dos electores del FN estaría dispuesto a pronunciarse a favor del jefe del Estado saliente en el ballottage.
Símbolo de una elección en tiempos de crisis, dos candidatos "antisistema" (Le Pen y Melenchon) ocuparon dos de los cuatro primeros puestos. El centrista Bayrou fue quien pagó los platos rotos de esta recomposición del panorama político francés.
Tercero en 2007 con 18,5% de los sufragios, el presidente del Movimiento Demócrata (MoDem) perdió la mitad de su caudal en cinco años y quedó relegado a la quinta posición. Bayrou, que sigue soñando con formar un gran movimiento de centro, no ha dado a conocer sus intenciones para la segunda vuelta. Como en 2007, probablemente deje a sus electores votar libremente.
La candidata ecologista Eva Joly, que apenas alcanzó el 2%, pidió a sus simpatizantes votar por Hollande. Calificando el voto masivo por el FN de "mancha indeleble en la democracia", la respetada ex jueza nacida en Noruega suplicó a todos esos electores que "no se equivoquen de indignación".
La izquierda, eufórica
ROMA (ANSA).- La victoria del socialista François Hollande en la primera vuelta de las elecciones francesas fue celebrada por la izquierda europea como un primer paso hacia un cambio en el continente. Así lo manifestó el líder del Partido Demócrata italiano, Pier Luigi Bersani. "No hay aún nada decidido, pero hemos dado ciertamente un paso muy importante hacia el cambio. Con una victoria de Hollande, se pueden alcanzar nuevos acuerdos para una alternativa a las respuestas actuales de la crisis tras las desastrosas recetas de la derecha", dijo Bersani.
En España, el líder de la oposición y secretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó a Hollande de "la esperanza posible". "Está claro que los franceses han dado la espalda a los mensajes neoconservadores de Sarkozy", dijo Rubalcaba. Por su parte, el ex ministro de Cultura de Francia Jack Lang, que ocupó su cargo en la época del socialista François Miterrand, señaló que el programa político de Hollande contribuirá a "mejorar la justicia social y fiscal, pero también la reindustrialización de Francia"..


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