Ofrecerá hoy una conferencia de prensa para explicar el rumbo de su gobierno
Tradición marcada por la V República que inició el general Charles de Gaulle, los presidentes franceses han estimado en mayor o menor medida este canal solemne de la gran conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo, a la que se pliega Hollande ahora.
Tres veces usó de ella su predecesor, el conservador Nicolas Sarkozy, y el nuevo presidente, fiel a su compromiso de comparecer ante la prensa y los franceses cada seis meses, lo cumple ahora.
Lo hace con los sondeos a la baja por una gestión incomprendida entre muchos y mientras Francia se asoma aún más al precipicio de la crisis económica, con más de medio cuerpo afuera.
La falta de coordinación demostrada, al menos en sus declaraciones públicas, por el equipo que gobierna su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, el avance de la desindustrialización del país, la amenaza de una nueva descalificación externa de la política económica vía nota de la deuda pública, o las dudas sobre si Berlín le marca los pasos a París exigen ahora a Hollande pronunciarse.
En fin, el presidente tiene ante sí la tarea de aclararse y aclarar, cuando desde sus propios socios en el Gobierno -los ecologistas- se siembran dudas sobre el compromiso de llevar el barco a buen puerto.

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