Hollande, la cabeza de un nuevo eje de poder

PARIS.- El inesperado espectáculo que se desarrolló anteanoche ante los ojos incrédulos de los participantes de la cumbre de Bruselas ilustró a la perfección la voluntad de François Hollande de dejar atrás el tradicional tête-à-tête francoalemán
Su objetivo es hacer avanzar la construcción europea, abriendo el juego multilateral y apoyándose en otros países. Esta vez fue el turno de Italia y de España.

Ese cambio, que era evidente desde hacía varias semanas, halló su primera y espectacular manifestación durante la primera cumbre ordinaria europea del nuevo presidente francés. Se produjo cuando Roma y Madrid condicionaron, anteanoche, su voto a favor del pacto de crecimiento para arrancarle a la canciller alemana, Angela Merkel, las medidas indispensables que disiparían la amenaza de los mercados sobre sus economías.

Durante la campaña, Hollande había sugerido su intención de doblegar a la canciller alemana en el terreno del crecimiento. Desde que asumió el poder, el 15 de mayo, el nuevo presidente se dedicó a reconfigurar el funcionamiento de la dupla francoalemana, considerada el motor de Europa.

Mientras su predecesor había transformado esa relación en el punto neurálgico de su acción europea, Hollande trató desde el primer día de no enfrentar a su socia alemana, sino de contornearla con ayuda de aliados concretos.

En el debate sobre el crecimiento, utilizó la ayuda del presidente norteamericano, Barack Obama, inquieto por las amenazas de recesión en Europa en plena campaña por su reelección.

Dentro de la eurozona, frente a la intransigencia alemana, recurrió una y otra vez a Mario Monti y Mariano Rajoy para obtener las medidas de urgencia capaces de calmar las presiones de los mercados sobre sus respectivos países.

Esa nueva forma "de hacer" dio sus primeros frutos anteayer, cuando Italia y España consiguieron doblegar a Alemania, que, hasta entonces, se negaba a que los fondos de rescate europeos pudieran recapitalizar directamente a los bancos o comprar deuda soberana con mayor facilidad. Si bien la maniobra causó la irritación del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y pareció desestabilizar a Merkel, Hollande apenas disimuló su satisfacción: "Es coherente y los comprendo", dijo.

La estrategia escogida por Hollande parece tan estudiada que a veces llega a dar la sensación de que la relación francoalemana se deteriora rápidamente. "No hay ninguna tensión entre ellos. Aunque, es verdad, el método de trabajo es diferente del anterior", afirma un colaborador del presidente.

Sin embargo, cuando se trata de animales políticos de este calibre sería un grave error pensar que todo es blanco o negro. En efecto, es muy probable que sea cierto y entre ellos no haya ninguna tensión.

NINGUNA VÍCTIMA INOCENTE

Porque ¿quién podría creer seriamente que Merkel ignoraba todo lo que iba a suceder cuando se multiplicaron las reuniones en los días previos a la cumbre?

Probablemente, pasen años antes de que se sepa. Tal vez eso no suceda nunca. Pero mostrar a la canciller alemana como víctima inocente de la jugada de Monti y Rajoy era la única forma de hacer aceptar a su opinión pública una decisión que ella misma había prometido no tomar jamás, a menos que se avanzara primero en el terreno del rigor presupuestario.

Incluso Hollande dio la impresión de formar parte del complot al reconocer después de la cumbre que estaba al tanto de la intención de italianos y españoles.

Como muestra de reconocimiento al costo político que Merkel parece haber aceptado pagar en esta cumbre, el presidente francés no sólo renunció a la creación inmediata de los eurobonos, sino que anunció su intención de hacer ratificar lo antes posible por el Parlamento el Pacto de Equilibrio Presupuestario impuesto por Alemania hace un año. "Nadie debe decir «yo gané» o «yo perdí». Lo que estaba en juego era Europa y es ella la que ganó", dijo Hollande ayer.

Criticada en su país, Merkel misma parece no haber guardado rencor a su socio francés. "Tengo una muy buena relación con Hollande. Tiene un carácter completamente diferente [al de Sarkozy]. Y todo el mundo puede darse cuenta", ironizó..

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