Pidió "sacrificio" al lanzar recortes por 33.000 millones de euros; dijo que el país se recuperará dentro de dos años
Por Luisa Corradini |
PARÍS.- El presidente François Hollande pidió ayer a los franceses el sacrificio más importante de los últimos 30 años: aceptar un plan de ajuste de 33.000 millones de euros en 2013 para combatir el desempleo, que afecta a tres millones de personas, y reducir la deuda que consume todas las energías del país.
"Voy a fijar una agenda de recuperación. ¿El plazo? Dos años", propuso en una esperada entrevista con la cadena TF1 de televisión. "Y quiero que en 2017 podamos decir: estamos mejor que en 2012", añadió.
Durante esa aparición de 30 minutos enunció un programa de recortes de más de 30.000 millones euros y pidió un "sacrificio sin precedentes" a los franceses. En una actitud que contrastó voluntariamente con la de su predecesor, Nicolas Sarkozy, el presidente insistió varias veces en la importancia de la "concertación" y la "justicia social".
Aunque nunca utilizó los términos rigor o austeridad, Hollande propuso a los franceses ajustarse el cinturón. Pero, a diferencia de las medidas anunciadas en los últimos meses por España e Italia, prometió que el programa de saneamiento económico estará basado en un "esfuerzo equitativo". En todo caso, es la primera vez que un presidente francés anuncia personalmente un paquete de medidas fiscales.
Hollande confirmó que, en el marco de ese programa, aplicará un plan de austeridad de 33.000 millones de euros que, por lo menos en teoría, distribuirá el esfuerzo de rigor en forma proporcional entre todos los sectores de la población. "Los que más tienen deben mostrar el ejemplo", precisó.
Un tercio de ese esfuerzo provendrá de recortes presupuestarios. Sólo tres sectores quedarán a salvo y no resultarán afectados por los recortes: la educación, la justicia y la seguridad. Todas las demás áreas del Estado deberán reducir sus presupuestos. Otra parte surgirá de diversos ajustes realizados mediante una mayor participación de los grandes grupos empresariales.
Por último, otros 10.000 millones de euros se obtendrán de nuevos impuestos a los particulares. Se trata de aumentar la contribución de los ingresos más altos, incluida la "medida excepcional" de aplicar un gravamen de 75% a los ingresos por encima de un millón de euros "hasta que el país retome la senda de la recuperación" en dos años. "Esa medida concierne a entre 2000 y 3000 personas", indicó.
El presidente indicó que todas esas medidas forman parte de una "agenda de recuperación" que durará hasta fin de 2014. Será la primera etapa del programa de cinco años que se propone desarrollar durante su mandato, que concluye en 2017.
Su margen de maniobra será extremadamente estrecho porque el agravamiento de la crisis obligó a rever los parámetros económicos del próximo presupuesto. Hollande dijo que para preparar el cálculo de gastos y recursos de 2013 se adoptó una hipótesis de crecimiento apenas superior a 0% en 2012 y de 0,8% para 2013.
El capítulo de los impuestos y de los esfuerzos excepcionales dio pie al presidente para abordar el caso del empresario Bernard Arnault, que anteayer causó una conmoción nacional al anunciar que había pedido la nacionalidad belga, probablemente para escapar a las medidas fiscales que se aplicarán a los llamados "ingresos muy altos". Arnault, primera fortuna europea y cuarta del mundo, con un patrimonio de 41.000 millones de dólares, "debió medir lo que significa pedir otra nacionalidad", comentó Hollande. Blanco de numerosas críticas, el empresario aclaró ayer que su iniciativa no era un gesto político. "Soy y seguiré siendo contribuyente francés y cumpliré con todas mis obligaciones fiscales, como todos los franceses", precisó.
Hollande anunció también una "flexibilización del mercado de trabajo para crear condiciones favorables a las contrataciones". Pero indicó que esa reforma debe surgir de una concertación entre empresarios y organizaciones sindicales.
Un líder en problemas
La economía afecta la imagen de Hollande.
48%
La popularidad
Es la cifra actual de imagen positiva del mandatario francés, según un sondeo del diario Journal du Dimanche. En agosto tenía el 57% de apoyo.
57%
De disconformes
Con la manera en que el gobierno francés reparte a los distintos sectores las cargas que suponen las medidas anunciadas para combatir la crisis.
Del editor: qué significa.
Hollande llegó como el hombre que proponía una nueva receta. Pero está sufriendo en carne propia el rigor de una crisis que no respeta a ningún líder.

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