Una semana después de descubrirse la terrible historia de la francesa Dominique Cottres, quien asesinó a ocho de sus hijos al nacer, enterrándolos en su garage y en el jardín de su casa, un nuevo caso de infanticidio conmocionó a Europa. Las autoridades policiales de La Haya revelaron ayer que una holandesa de 25 años fue detenida el miércoles último acusada de asesinar a cuatro de sus bebés.
“Es sospechosa del asesinato de sus bebés”, declaró Bronsvoort, fiscal general de Leeuwaarden, ante los medios de comunicación de la zona. “Una pericia médico-legal deberá determinar la causa de las muertes e igualmente responder al interrogante de si los bebés murieron al nacer”, aseguró la responsable de la investigación al informar que expertos del Instituto Forense de Holanda están a cargo de los exámenes. Según el diario holandés Telegraaf, la mujer sospechosa trabajaba como asistente dental y llevaba una vida normal sin que nadie sospechara de estos sucesos.
Embarazos y admisión. La investigación se abrió luego de una denuncia a la Policía de una persona cercana a la familia, quien aseguraba que la joven había estado embarazada en varias ocasiones, pero nunca había visto a sus hijos. Al ser interrogada por las autoridades, la mujer dijo que había dado sus hijos en adopción, pero que no tenía documentos oficiales que lo confirmaran, lo que dio lugar a su detención. Finalmente, la joven admitió que sus hijos estaban muertos.
En tanto, Wim van Essen, jefe de la Policía Judicial de la provincia de Frise, declaró a la prensa que los padres de la acusada afirmaron no estar al tanto de los embarazos de su hija y, por el momento, no fueron considerados sospechosos.
Con la opinión pública horrorizada por el hallazgo de los cadáveres, un juez ordenó ayer la prolongación por 14 días del arresto de la mujer, mientras se realiza la investigación. Agregando más confusión a la causa, varios vecinos de Nij Beets declararon que no habían notado los embarazos. Y un concejal dijo en la conferencia de prensa que ni la joven ni sus padres habían acudido nunca a los servicios sociales y no estaban considerados como personas con antecedentes psiquiátricos.
El infanticidio recordó el caso de la enfermera francesa Dominique Cottrez, que asesinó a ocho de sus bebés entre 1989 y 2007 y luego los enterró en el jardín de su casa. Otros episodios similares que también sacudieron a Francia fueron el de los “los bebés congelados” de Veronique Courjault, que mató a sus tres hijos en 1999, 2000 y 2003 y los escondió en el freezer de su casa, y el de Celine Lesage, que entre 2000 y 2007, mató a seis niños y dejó sus cuerpos en una cueva en Valognes.
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