En las calles, la expectativa por el traspaso del trono y los nuevos monarcas crece cada día más; la princesa habló, por primera vez, de su futuro papel
Por Luisa Corradini |
AMSTERDAM. - "Será un inmenso honor poder suceder a mi suegra", dijo ayer la princesa Máxima , en sus primeras declaraciones, tal vez forzando un poco la realidad.
En verdad, la futura reina de los holandeses no sucederá a Beatriz , que es jefa de Estado, sino que será soberana únicamente por alianza. El monarca y jefe de Estado será su marido, Guillermo Alejandro.
Fue una gaffe . Pero el nivel de aceptación que tiene Máxima entre sus futuros súbditos es tan elevado que el error cometido en Amsterdam, al inaugurar la conferencia Alimentar al Mundo, pasó casi inadvertido.
"Es tan encantadora que le perdonamos todo. Yo no soy muy monárquico, pero creo que Máxima le ha dado un nuevo brío a la casa real", reconoció Ritter van der Horst, un empleado de banco que hacía jogging junto a uno de los célebres canales de la ciudad. "La gran incógnita es cómo hará nuestro futuro rey para ser mejor o igual que su madre", reflexionó.
Ése es el gran interrogante que agita a la opinión pública .
Después de 33 años de reinado, Beatriz abdicará el 30 de abril a favor de su hijo Guillermo Alejandro y dejará tras de sí "un gigantesco caudal de respeto y admiración", según Cora Sloterdijk, una jubilada de 65 años. "Perdemos una reina que ha trabajado como pocos en la historia de la Casa de Orange", se lamenta.
En momentos en que Europa está sumida en la crisis y sus consecuencias se hacen sentir en todos los sectores de la sociedad, el esfuerzo realizado por sus responsables políticos es observado con lupa por los holandeses.
Ésa parece ser una de las razones por las cuales Máxima decidió intensificar sus actividades oficiales hasta el momento de asumir sus nuevas funciones.
La princesa acudió a la conferencia de ayer en su calidad de asesora del secretario general de las Naciones Unidas (ONU) en materia de microcréditos, un asunto en el que es una reconocida experta.
La opinión pública, en todo caso, parece por un lado encantada del ahínco demostrado por la futura reina. Por otra parte, los holandeses no ocultan su entusiasmo por volver a tener un rey después de 123 años de tronos femeninos. El príncipe Guillermo será, en efecto, el primer rey desde que su ancestro Guillermo III murió en el trono, en 1890.
Según una encuesta publicada esta semana por el periódico De Telegraaf, 52% de los holandeses están a favor de ese cambio de género contra 19% que preferirían lo contrario. "¡Fantástico! Tendremos un rey", escribió un lector a la página on line del diario.
Y como los holandeses adoran la fiesta, en el país entero ya se prepara "el enorme festejo" anunciado para el 30 de abril por el primer ministro Mark Rutte, desde La Haya, sede del gobierno. "Será una fiesta a la altura de nuestras emociones", aseguró. Aunque -rigor presupuestario obliga- tendrá que ser "obligatoriamente sobria".
La municipalidad de Amsterdam no quiso quedarse atrás y advirtió que la capital oficial del país y sus habitantes "harán del 30 de abril una jornada inolvidable".
Banderas argentinas
Desde el lunes pasado, "los teléfonos de la municipalidad reciben centenares de llamadas de todas partes del país de gente que pretende organizar todo tipo de acontecimientos o simplemente proponer sus servicios como voluntarios para ese día", asegura el vocero de la ciudad, Bartho Boer.
En todo caso, los hoteles de la ciudad más importante del país están siendo literalmente asaltados por gente que quiere reservar para esa fecha. En el centro, la mayoría de los establecimientos ya están completos.
Y como estos acontecimientos históricos a los cuales todo el mundo pretende asistir suelen ser además una excelente fuente de ingresos, bares, restaurantes, comercios e incluso esos cafés donde se tolera la venta de marihuana se preparan para el gran día.
"Desde el lunes la clientela se ha multiplicado", reconoce satisfecho Geert van Pietris, gerente del restaurant del Swisshotel, sobre la gran plaza Gam, cuya carta propone, en español, carne argentina.
"Todos quieren celebrar los orígenes de nuestra futura reina", explica Van Pietris.
Eso permite comprender, además, las minúsculas banderas argentinas que aparecen pegadas en prácticamente todas las vidrieras de Amsterdam.
La gente ya comenzó también a visitar más asiduamente los sitios que servirán de marco a las celebraciones. El principal de ellos es la Nueva Iglesia de Amsterdam, donde se casaron Máxima y Guillermo Alejandro, pues allí se realizará el acto de coronación.
Al término de la ceremonia, los holandeses se referirán a la actual soberana no ya como "reina Beatriz", sino como "princesa de Orange-Nassau". Máxima Zorreguieta, por su parte, habrá dejado de ser la "princesa de Holanda" para convertirse en "reina Máxima".
Lista para el nuevo cargo
La princesa se refirió por primera vez a su futuro
"Será un inmenso honor poder suceder a mi suegra. Nos espera mucho trabajo" - Máxima Zorreguieta
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