La historia política de un líder sanjuanino

El doctor Alfredo Avelín fue un luchador político toda su vida. Durante la década del 90 se constituyó en un gran defensor del patrimonio de la Nación”.
Don Alfredo”, como se lo conoció en el ambiente político sanjuanino al ex gobernador, legislador nacional e intendente de la Capital Alfredo Avelín, nació en la provincia de San Juan el 13 de marzo de 1927 y era hijo de los inmigrantes libaneses José Avelín y Mercedes Ahún a quien le decían Zaide.

Radicados en Pocito, Don Alfredo estudió primero en la Escuela Nacional 110 de Carpintería, luego en la Escuela Domingo F. Sarmiento de Villa Krause en Rawson, el Colegio Don Bosco y el Colegio Monseñor Pablo Cabrera, donde terminó sus estudios secundarios.

Por ese entonces, a finales de la década del 40, se fue a estudiar a Córdoba donde se recibió de Médico en 1953.

Su extremo sentimiento solidario lo llevó a trabajar sin cobrar en el Hospital Guillermo Rawson, en el policlínico ferroviario y hasta en el consultorio particular de su casa de la calle Tucumán y San Francisco del Monte y más tarde en la avenida Córdoba.

Es uno de los miembros fundadores del Colegio Médico de San Juan y de la Asociación Médica de San Juan, dedicada a cuestiones científicas.

La política

Su carrera política comenzó a temprana edad ya que a los 30 años, en función de la anterior Constitución antes de la reforma menemista, integró el Colegio Electoral de la Nación al ser nominado como Elector Nacional por San Juan, transformándose en su momento, en el elector más joven de desempeño en esas funciones, de donde resultó elegido presidente de la Nación Arturo Frondizi de la UCRI.

Un año más tarde, en 1958 y con 31 años de edad fue nominado como intendente de la ciudad de San Juan por el entonces gobernador radical Américo García, ya que en aquella época al intendente no lo elegía el pueblo, sino que era un cargo puesto por el gobernador.

Fiel a su ideología, Alfredo Avelín ejerció aquella función ad honorem, y entre sus más recordados logros está la creación del Servicio Fúnebre Municipal, el Banco de Sangre, la Farmacia Sindical, y la construcción de viviendas obreras, ferias francas, bibliotecas populares.

La Cruzada Renovadora

El 29 de octubre de 1960, peleado con el gobernador Américo García, Avelín fundó el partido político provincial Cruzada Renovadora, acuñando definitivamente la calidad de “familia política” o “familia de políticos” a los Avelín, de donde surgieron dos hijos, Alfredito y Nancy, con proyección política que se transformaron con el tiempo en figuras relevantes de la provincia.

Con la Cruzada Renovadora, Don Alfredo llegó a ser diputado nacional en la década del 90 y los archivos dicen que en su tarea legislativa presentó aproximadamente 865 proyectos siendo aprobados 466, es decir un 54% de ellos.

En el Congreso Argentino durante la década del 90 se constituyó en un defensor del patrimonio de la Nación y de los recursos naturales, y se opuso a las privatizaciones de YPF, los ferrocarriles, el Correo Argentino, el Banco Hipotecario y del sistema jubilatorio con la creación de las AFJP que eran impulsadas por la política neoliberal de Menem y Domingo Cavallo.

Eso le llevó a tener profundas diferencias y discusiones públicas con el poderoso ex ministro de Economía, de los que siempre salió con duros epítetos respecto de la personalidad de Cavallo, fiel a su estilo intransigente.

Por aquellos años y hasta la fecha, se lo conoció en el país por su enérgica defensa de los Hielos Continentales patagónicos, sobre los que escribió el libro: “La historia nos juzgará”.

En una irregular jornada colmada de violencia y signada con los años como ilegítima por el Justicialismo, Avelín fue electo senador nacional por la Legislatura junto a Leopoldo Bravo, a quien le quedaba aún más de un año de mandato en ese cargo.

Por aquel entonces, a los senadores no los elegía el pueblo, sino que lo hacía la Cámara de Diputados en su rol de representantes del pueblo.

Como senador, presentó en el Congreso de la Nación más de 60 proyectos y dictó más de 300 conferencias en establecimientos educativos, académicos, en el Instituto Geográfico Militar, universidades y entidades, tendientes a crear conciencia nacional en defensa de los recursos naturales e impedir “la entrega de territorio argentino y de su reserva de agua potable” y fue electo vicepresidente segundo del Senado de la Nación en el año 1996 y distinguido con el “Premio Parlamentario” como senador de la Nación más laborioso al año siguiente.

Gobernador

Con el desprestigio del Justicialismo después de la era menemista y el advenimiento de lo que por aquel entonces la Argentina miraba como la solución a sus problemas, que fue La Alianza, Don Alfredo llegó a ser gobernador de San Juan, en la ola aliancista de casi todo el país, mientras Fernando De La Rúa asumía como presidente en la Casa Rosada.

Avelín fue electo gobernador de la provincia de San Juan un histórico 16 de mayo de 1999 por el 58% del electorado sanjuanino, derrotando al tres veces gobernador peronista Jorge Escobar en su mejor momento, y así asumió sus funciones el 10 de diciembre de 1999.

Desde el primer momento de su mandato, su impronta política y su apego a firmes convicciones que nunca abandonó, lo llevó a tener colisiones políticas, algunas muy fuertes, no sólo con los opositores a su gobierno sino hasta con sus colaboradores de otros partidos que formaron la Alianza en San Juan y con el gobierno nacional.

Por eso, fue el único gobernador de la Argentina que se negó a firmar los “14 puntos” exigidos por el Fondo Monetario Internacional, que implicaba la derogación de la ley de Subversión económica y Ley de quiebra.

Se paró firme para resistir las políticas Neoliberales de Ajuste a los sectores más desprotegidos y entre otras cosas “en defensa del patrimonio de la provincia” vetó la ley de regalías mineras.

Esta postura en contra de la mega-minería, según él, lo llevó a que “las corporaciones planearan la destitución de un mandatario constitucional” y que por sus posiciones divergentes con el rumbo político del gobierno nacional, “no me mandaban fondos nacionales y hacían sufrir a los sanjuaninos”, de lo que culpó abiertamente a dirigentes justicialistas y radicales.

Destitución

La crisis azotaba a San Juan. Los empleados públicos no cobraban el sueldo completo durante cuatro meses y las manifestaciones públicas tenían cada día más violencia en las calles.

Tomas de edificios, acampes, cubiertas humeantes, enfrentamientos de manifestantes con la Policía y huelgas por doquier, marcaban el escenario diario de la provincia hasta que la crisis económica pasó a ser institucional, con la renuncia de varios integrantes del gobierno aliancista, lo que llevó a que rápidamente todo pasó a ser una crisis política que desembocó en dos intentos de destitución de los cuales Avelín sorteó el primero pero no pudo esquivar el segundo que contaba con más consenso entre sus opositores.

Así fue que el 26 de agosto de 2002, mediante un acuerdo de sectores políticos, sociales y gremiales, Alfredo Avelín fue destituido por la Legislatura Provincial con juicio político basado en la denuncia de la Mesa Intersindical de Gremios Estatales, por “poner en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración, no pagar los sueldos, no garantizar la salud y la educación y por no depositar las retenciones de los empleados”.

A su destitución asumió el poder su vicegobernador, Wbaldino Acosta, que había llegado a ese cargo integrando la fórmula gubernamental por el Partido Bloquista en el marco de la Alianza en la que también estaba el Radicalismo.

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