Horacio Ferraris es empleado de la municipalidad y esta madrugada le tocó prestar su valioso servicio a favor de la vida en una circunstancia que para él es sumamente especial.
Cosas de la vida, Horacio tuvo que enfrentarse esta madrugada seguramente al recuerdo vivo de su hermana y al servicio que la ocasión le requería: transportar a los médicos, que, como hace un año atrás, viajaban al interior del país para buscar un órgano y así llevar vida en medio de tanto dolor. Ferraris manejaba una de las camionetas que el municipio dispuso para el traslado del equipo médico.
Es que Horacio, es hermano de Silvia, quien en febrero del 2011 ingresó en lista de espera nacional del Incucai por su estado despesperante por que su corazón ya no daba más. Lamentablemente, Silvia no resistió al nuevo órgano y su estado de salud se debilitó hasta fallecer el 22 de febrero de ese año.
Paradojas o no, Horacio hoy tuvo que hacer de "ángel de la guarda" para un paciente que espera en Buenos Aires por el órgano que una familia santiagueña solidariamente donó en medio del inmenso dolor de la pérdida de un ser querido.
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