El juez de Instrucción Formal 4, Antonio Germán Pastrana quiere verificar si la salida del país de la familia desaparecida en barrio Gauchito Gil aparece registrada en las filmaciones de la Dirección de Migraciones en Salvador Mazza.
La familia había sido denunciada como desaparecida el día domingo 1 de abril por Sebastián Cupari, propietario de una cortada de ladrillos de la capital provincial, ubicada en el asentamiento Gauchito Gil.
Cupari aseguró a El Tribuno que le había adelantado el sábado 24 de marzo 2.000 pesos a Colque y que este, a partir de ese momento, desapareció.
Agregó que lo fue a buscar a su domicilio después de cuatro días de ausencia pero solo halló misterio: las puertas abiertas, la televisión en funcionamiento, un equipo de música activado y todo el resto de la vivienda intacta. “En el patio había tierra removida, dos cuchillos clavados sobre el promontorio y prendas de vestir y hasta una mamadera quemadas”, dijo el hombre a El Tribuno.
Ante la presunción de un delito grave, Cupari advirtió el hecho a la policía, que rastrilló el lugar, hizo excavaciones y recolectó pruebas que hicieron presumir que en el lugar se habían realizados ritos extraños vinculados al culto de San La Muerte, tal cual lo aseguraron otras personas con residencia en el lugar que fueron consultadas por este medio.
Nada hacía suponer una mudanza normal.
Con el correr de las horas el misterio se profundizó al encontrarse una lona cubierta con grandes manchas de sangre y los elementos quemados. El rumor sobre raros ritos satánicos se apoderó del asentamiento Gauchito Gil a partir de ese momento.
Sin embargo, para Sebastián Cupari, la ausencia de su empleado tendría relación a hechos más terrenales, ya que, dijo, estaba siendo investigado por el juez de Instrucción Formal 1, Martín Pérez, en una causa relacionada al robo de motocicletas de alta gama, por lo que se estimaba que su detención era casi inminente.
En esta línea investigativa, fuentes judiciales aseguraron que una comisión de la Brigada de Investigaciones ya se encuentra en Salvador Mazza, realizando las pesquisas pertinentes.
La premura por minimizar el episodio y el esfuerzo por dar como resuelta la desaparición sin saber dónde se encuentra la familia no hizo más que acrecentar las dudas sobra la suerte corrida por estas siete personas. Todo habla de una fuga precipitada, pero lo que sigue sin aclararse es si escaparon por la causa de las motos o por otra razón más grave aún.

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