Hipocresía y billetera

La Voz del Interior tiene la obsesión de desalojar al PJ del poder provincial. Ayer, una vez más, insistió el matutino juecista con la teoría del fraude con que Luis Juez batió el parche tras su derrota frente a Juan Schiaretti.
El escriba juecista de turno acusó al actual gobernador de no llevar adelante la reforma política que prometió al asumir después del ajustado triunfo que lo llevó a la Casa de las Tejas. Pasaron ya tres años de la derrota de Juez frente a Schiaretti pero, igual que el senador, La Voz sigue sangrando por la herida. Cuestiona ahora la llegada del voto electrónico al que califica de mero entretenimiento. Desde la trinchera juecista en la que tipea, el escriba desliza todo tipo de sospecha, categoría en la que jamás es incluido el senador Juez, quien para La Voz parece haber sido concebido sin pecado original. Una verdadera vergüenza.

Un capítulo imperdible en la columna-operación de ayer es el dedicado a los gastos de campaña. El tipeador juecista habla de la impunidad que significa una inversión millonaria en dólares en cada campaña y cuestiona el origen desconocido de esos fondos. Tienen La Voz y el escriba de turno una gran oportunidad en 2011 de hacer una importante contribución a la transparencia que tanto reclaman. Si están tan convencidos del origen oscuro de los millones que se gastan en cada campaña, La Voz y los medios que controla Clarín en Córdoba debieran rechazar cada centavo de pauta que los partidos, incluido el PJ, dejan en la caja de Magnetto cada vez que hay elecciones. Sólo así estarían demostrando que no borran con el codo lo que escriben con la mano. Pero no debemos ser utópicos. Sin ruborizarse, los escribas de la trinchera juecista reclaman transparencia desde sus teclados mientras los cajeros del grupo receptan gran parte de las millonarias pautas que cuestionan. Si esto no es hipocresía y cinismo que alguien busque un calificativo más adecuado que nosotros no encontramos. Ya que están tan convencidos de lo dañino que es para la política el actual sistema, bueno sería que esa convicción llegue a la billetera y rechacen toda pauta financiada con dinero que consideran de origen desconocido. De lo contrario lo más prudente es que tengan la prudencia de guardar silencio. ¿No les parece escribas juecistas?

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