No sólo provocó una tragedia irreparable, asesinando a una joven embarazada. También huyó del lugar, quizá por considerar irrelevante la vida de sus víctimas, quizá para intentar esconder su estado al momento del hecho (imposible llamarlo “accidente”), no lo sé.
El Estado y la sociedad deben manifestarse claramente ante estas acciones y estas personas y creo que en el caso de Mar del Plata, la gente lo está haciendo: en la calle, los cafés, el espacio virtual. Más allá de los aspectos legales por los que hoy puede estar libre y hasta puede conducir un vehículo, encuentro una opinión generalizada que dice que la Hiena Barrios es “persona no grata” y que su presencia debe ser repudiada.
Porque algún día tenemos que decir “basta”, no nos da lo mismo, no lo queremos disfrutando de su libertad como si nada hubiere ocurrido. Y cuando leo que su promotor pregunta desafiante: ”Veremos quien se le anima en la Argentina”, quisiera decir: NOSOTROS.
Felicito a los vecinos de Río Gallegos, que ante la probabilidad de que Barrios hiciera su reaparición deportiva en la ciudad, firmemente manifestaron su repudio, sin considerar siquiera cual hubiera sido el aporte económico o la promoción que de ella surgiera.
Y espero lo mismo de mi ciudad. Una declaración formal, como un legado de principios y como una pequeña reparación a quienes les robó el futuro: Yamila González y su bebé por nacer.
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