El intendente de Neuquén realizó un balance de su primer año de gobierno.
Cómodo en su despacho, de cara a la barda y con apuntes en la mano, el intendente reflexionó "estamos conformes con lo actuado pero siempre nos queda el desafío de superarnos y en ese sentido estoy seguro que el año próximo la gestión será mejor", aseguró con firmeza.
"Nos propusimos objetivos ambiciosos a largo plazo y otros diarios. Y con el trabajo constante, no sin algunos errores porque en la vorágine cotidiana es difícil no cometer alguno, hemos logrado ratificar un modelo de gestión que fue lo que los ciudadanos de Neuquén eligieron en las urnas", prosiguió.
Una buen gestión en la capital sirve de plataforma de lanzamiento hacia una carrera por la gobernación. Consultado sobre sus posibles adversarios, el intendente fue contundente. "El que pretende ser gobernador tiene que estar dispuesto a debatir ideas con cualquiera, a mi me da exactamente lo mismo", dijo y reconoció que si el gobernador Jorge Sapag logra reformar la Constitución y presentarse por tercera vez, "volveremos a competir y seguramente lo haremos con la misma hidalguía, pero espero que el resultado sea distinto".
Cuando el pasado 25 de octubre se derrumbaron los departamentos sobre la Cooperativa Obrera provocando siete víctimas fatales y 21 heridos, las miradas de la sociedad se centraron en las responsabilidades del municipio y del propio intendente. Inmediatamente se dispararon varias mediciones (propias y ajenas) por mensaje de texto y telefónicas, para sondear la imagen pública de Quiroga. Pero el jefe comunal considera que la tragedia no hizo mella en su reputación política.
"Siempre he tenido una alta consideración de la sociedad neuquina y se sigue manteniendo. He sido casi una meseta, no he tenido altibajos importantes. Siempre conservé un porcentaje muy importante", aseveró.
Firme en sus convicciones Quiroga deja atrás un 2012 con varias pruebas de fuego, que lejos de "quemar, fortalecen"


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