Hicieron inteligencia con el chico cautivo

Al ver la casa de los Berardi, pidieron más plata
Mientras tenían cautivo a Matías Berardi, los secuestradores fueron a la casa de sus padres, vieron que tenían un automóvil y pasaron de exigir un rescate de 500 pesos a pedir 30.000 pesos para liberar al joven estudiante, de 16 años.

Esta actitud de los secuestradores, según informó una importante fuente de la investigación, iba en contra de la forma en la que operan todas las bandas dedicadas a secuestros extorsivos, que en el primer llamado piden una suma más alta de dinero para, en las siguientes comunicaciones, negociar y cobrar un monto más bajo.

Video: marcha por Matías Berardi (C5N)

Pero en el caso Berardi, los secuestradores fueron al revés. Comenzaron pidiendo poco, para subir sus pretensiones hasta llegar a 30.000 pesos.

Dicha cifra habría surgido después que el secuestrador que negociaba con el padre de Matías le habría dicho en una de las comunicaciones: "Vos tenés un auto que vale cuarenta lucas... hacelo plata y dame treinta lucas si querés volver a ver a tu hijo". Los secuestradores ignoraban que el padre de Matías no podía vender el automóvil porque estaba prendado.

A partir de estos datos, los investigadores abonan la hipótesis de que, después del segundo llamado extorsivo, uno de los secuestradores fue desde la herrería, donde estuvo cautivo Matías, hasta la casa de la familia Berardi, en Ingeniero Maschwitz.

Los investigadores presumen que, al observar cómo era la casa de los padres del chico que tenían cautivo en la herrería de Benavídez, los delincuentes elevaron sus pretensiones y exigieron más dinero para liberar al estudiante.

Matías había sido secuestrado el martes pasado después de las 5, cuando se bajó de la combi en la que regresaba de una fiesta de egresados en la disco Pachá, de la Costanera Norte.

El último de los cuatro llamados extorsivos se concretó a las 20.23. Siempre negoció el mismo delincuente. Aunque esta vez, el secuestrador pidió 30.000 pesos.

El cuerpo de Matías fue hallado el miércoles pasado, a las 16.30, en un terreno baldío de Campana.

Según varios testigos, a Matías lo mataron porque intentó escaparse. Dicho incidente coincide con el momento en el que se produjo el último llamado extorsivo.

Si bien los investigadores suponen, en principio, que a Matías lo asesinaron en el lugar en el que fue hallado su cuerpo. No descartaban la posibilidad de que los secuestradores lo mataran en otro lugar y abandonaran el cuerpo en Campana.

Anoche, cuatro de los cinco detenidos se negaron a declarar ante el fiscal federal Orlando Bosca. El quinto sospechoso dijo ser inocente. A su vez, la policía buscaba a un prófugo. Se trata de un ex convicto, con antecedentes por homicidio. Por el perfil del sospechoso, los investigadores presumen que habría sido el autor del homicidio.

OTRO SANGRIENTO ATAQUE A UN COLECTIVERO

Un colectivero de la línea 448 fue asaltado antenoche por delincuentes que le cortaron parte de un dedo, en el partido bonaerense de San Miguel. A raíz del hecho los choferes de la empresa iniciaron un paro de actividades en reclamo de seguridad. Fuentes policiales informaron que el hecho ocurrió antenoche cerca de las 22.30 en el cruce de la ruta 8 y la calle Sargento Cabral, en las inmediaciones de Campo de Mayo, en el partido de San Miguel. Con intenciones de robo, los asaltantes amenazaron al chofer, de apellido Barrios, y le produjeron un corte profundo en el dedo anular de una de las manos.

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