Hoy la herrería, ayer el transporte de combustible

Hijo de uno de los primeros herreros de la zona, Nino Antonio Miglierini heredó la profesión y la pasión de su padre Carlos.

Después de recorrer distintos lugares por cuestiones de trabajo, hace unos años se radicó en Sierra Colorada para reflotar el taller de su padre y dar continuidad a una actividad que lo apasiona, aunque los réditos no sean acordes a la capacidad y la creatividad volcadas.

Mientras enciende la vieja fragua, recuerda que su tío José Miglierini y su padre Carlos llegaron a Sierra Colorada desde Italia a principios del siglo pasado y se dedicaban a arreglar carros. "Mi tío era carpintero y mi viejo herrero. Ambos se dedicaban a realizar todos los trabajos de reparaciones que demandaban las carretas y los carros que usaban en ese tiempo. Esta fragua fue comprada por mi padre y debe tener los mismos años que el pueblo", afirma señalando la vieja estructura de madera y hierro mientras tira hacia abajo una cuerda que mueve el pulmón que aviva el fuego. En el taller que era de su padre, Nino realiza distintos tipos de trabajo con hierros. Pero su especialidad es la herrería artística: rejas, candelabros, entre otros objetos, son la prueba.

El viejo salón

Nino pertenece a una tradicional familia de inmigrantes que tuvo una activa y destaca participación en el nacimiento y desarrollo del pueblo. Entre otras cosas construyó la edificación que hoy se conoce como "El viejo salón" y se dedicó al transporte de combustible a mediados del siglo pasado recorriendo las distintas localidades de la zona con un camión Studebaker. (AJ)

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