El autor del asesinato del oficial principal Mariano Cafferata contó que cuando en la madrugada del 9 de mayo del año pasado ingresó al Destacamento Balneario, observó a su mujer “con la remera con la que dormía en mi casa” y que ella estaba “con el jefe en calzoncillos”.
Hernán Faure dijo que aquel 9 de mayo en horas de la madrugada, cuando fue al Destacamento Balneario, lo último que se acuerda que vio fue “a mi señora con la remera con la que dormía en mi casa” y que ella “estaba con el jefe (por Mariano Cafferata, el oficial principal a quien ese día terminó matando de más de veinte disparos) en calzoncillos”.
Después de contar eso ayer, cuando declaró en el juicio al que está siendo sometido acusado de este crimen de connotaciones pasionales, empezó a llorar. Así y todo, alcanzó a decirle también a los jueces: “Sentí un dolor terrible. Era mi mujer (por Pamela Bayonés, la que estaba durmiendo con Cafferata). Nunca pensé que iba a hacer eso. Me agarró como un dolor en la panza, me temblaba todo el cuerpo”.
Su relato sólo pudo llegar hasta ahí. Una vez más, comenzó a llorar y ya no pudo seguir hablando. Le dieron agua e intentaron calmarlo. Él dijo que no podía más. Y declaró: “No quise matar a nadie. Ella (por Pamela) era todo para mí, era todo...”.
Ahí hubo que hacer un cuarto intermedio para que se calmara, después de que el juez Joaquín Duba, el presidente del Tribunal que lo está juzgando, le preguntara en un par de ocasiones si podía seguir declarando.
Un efectivo del Servicio Penitenciario le quita las esposas a Hernán Faure, ni bien llegaba ayer a la sala escenario de este juicio. Su testimonio fue el único escuchado en la sexta de las jornadas vinculadas con este debate.
Cuando el juicio por el asesinato del policía Mariano Cafferata se reanudó ayer por la mañana en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 que está ubicada en el primer piso del Palacio de Justicia local, fue la propia defensora Oficial de Faure, la Dra. Mariana Mocciaro, quien anunció que el ex sargento de la Bonaerense, que tiene 25 años de edad, iba a declarar.
Así, Faure se sentó frente a los jueces adoptando en la silla la misma postura casi sumisa con la que desde su lugar en el banquillo de los acusados ha estado asumiendo desde que este juicio empezó: agachado, como quien carga sobre sus espaldas con un terrible peso (en su caso carga con un homicidio) y vestido con el mismo traje negro con el que ha estado asistiendo a cada una de las audiencias vinculadas con el debate por este crimen que cometió, un hecho que en formato de causa penal está caratulado como un homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Esa primera parte de su declaración fue para el imputado la más cargada de angustia, el tramo en donde más recurrente se volvió aquella frase que salió de su boca y decía que él no había querido matar a nadie. También, fue cuando más desestabilizado emocionalmente se lo vio.
Hasta que se ordenó ese cuarto intermedio para que se calmara, había dudas en la sala si iba a poder seguir declarando. Y desde el Ministerio Público Fiscal, el Dr. Luis Palomares adelantó que quería seguir haciéndole preguntas, aunque dado el estado en que se encontraba sugirió que fuera visto por una psicóloga de la Asesoría Pericial para que la profesional evaluara si efectivamente podía declarar o no a causa de ese estado que presentaba.
Pero no fue necesario llegar a tanto. Bastó que el debate se interrumpiera por unos instantes y que Faure se calmara y fuera al baño para que volviera a la sala a seguir hablando.
El testimonio del ex policía no aportó nada en cuanto al hecho en sí. Es que ya de regreso, en lo que fue esa segunda parte de su declaración, las preguntas que los jueces, el fiscal y la abogada de los familiares de Cafferata les hicieron sobre las circunstancias en las que baleó a quien en mayo del año pasado era el jefe del Destacamento Balneario tuvieron casi como denominador común la misma respuesta por parte del imputado: un “no lo recuerdo”. Y en las pocas veces en que ahondó un poco más para responder esos interrogantes, se convirtió en una especie de testigo de oídas de lo que él mismo cometió y dijo no recordar, ya que se dedicó a usar las mismas respuestas que testigos que pasaron por este juicio habían contado sobre esos aspectos puntuales de lo que fue este asesinato.
Lo que pudo decir
En la primera etapa de su testimonio, hasta que hubo que pasar a ese cuarto intermedio, Hernán Faure comenzó hablando, sin que nadie le preguntara, sobre su vínculo con Pamela Bayonés. Habló de la hija que ambos tienen; de que Pamela siempre le demostró que lo amaba y dijo que hasta que estuvieron juntos, vivieron en la casa de su abuela paterna. También, que esos eran tiempos en los que cambiaron el auto; en los que había vacaciones planeadas, al igual que el cumpleaños de la nena; en que estaban buscando tener otro hijo y que hasta se iban a casar. Eran tiempos en que, según Faure, ambos vivían “felices”.
Reconoció que estaba distanciado de sus padres y que se recostó mucho en los papás de Pamela. “Ellos me tomaron a mí como un hijo”, contó.
Y en otro tramo de sus dichos, comenzó a acercarse a aspectos previos que derivaron en el asesinato, como por ejemplo, cuando un día Pamela lo llamó para mostrarle que en la página web informereservado.net (que era asiduamente visitada por policías de toda la provincia) había comentarios que decían que ella lo engañaba con su jefe del Destacamento Balneario. “En ese momento me enojé, pero ella me dijo que era todo puterío, que no la querían a ella por su carácter, que nos querían separar, que nos querían hacer mal y que ella me amaba a mí”.
Siguiendo con las circunstancias previas a lo que fue este homicidio ocurrido en la sede del Destacamento Balneario en las primeras horas del 9 de mayo del año pasado, cuando Faure descubrió a su mujer y a Cafferata durmiendo juntos, recordó también sobre un mensaje de texto que la joven le había enviado desde su teléfono al oficial principal.
“Me puse a borrar los mensajes y como enviado del teléfono de ella había un mensaje para Cafferata. No me acuerdo qué decía, pero era como sentimental”, recordó el ex sargento de la Bonaerense ayer. Al verlo, se lo mostró a Pamela y -según dijo- ella “se enojó conmigo”.
Él reconoció que al ver ese mensaje en el teléfono de su mujer se quedó muy mal y que a eso contribuían también los comentarios que circulaban. “No es lindo que a tu señora la traten de puta y a vos de cornudo”, les dijo a los jueces Joaquín Duba, Martín Céspedes y Gustavo Borghi.
Aquel mensaje fue el motivo por el cual Faure fue a ver al papá de Pamela. “Le comenté lo que había pasado y él (Marcos Bayonés, que también en su relato en el juicio se refirió a esta situación) me dijo que muchas veces es normal que alguno agarra el teléfono que no es de él y lo usa. Sabia que en el trabajo de él también había pasado. Fue lo mismo que me había dicho ella. Me tranquilizó mucho. No sé si fue coincidencia o qué, pero los dos me dijeron lo mismo”, recordó el acusado de este crimen.
También, Faure se acordó del incidente ocurrido en la sede del Destacamento Balneario, aquel día en que fue y encontró a Cafferata tocándole el pelo a su mujer. “Fue una actitud que no me gustó, me enojé. Cafferata se sentó en la silla de él y se reía. Me decía que no pasaba nada. Yo me enojé y le pegué una patada al escritorio. Pamela me dijo que me vaya. Después me llamó y me dijo que no pasaba nada. Yo le creí”.
“Al otro día -siguió diciendo sobre aquel incidente- cuando terminamos el servicio y llegamos a casa hablamos de eso, de lo que había pasado. Me pidió perdón de vuelta, se largó a llorar. Yo le dije que si no me decía la verdad me mataba. Ella me decía que era mentira, que no pasaba nada, que piense en la nena, que piense en la familia que estaba formando”.
Días después, Hernán Faure se acordó también de cuando Mariano Cafferata fue a verlo. Cuando ambos se vieron, fue testigo de ese encuentro su papá, Carlos Faure.
Cafferata había ido allí después de que Luis Gauna -por entonces jefe de la Policía Distrital de Azul, ante los rumores que circulaban y que él le había dicho que no eran ciertos al por entonces comisario inspector- le pidió que hablara con Hernán y aclarara todo. “Me dijo que había hablado con Gauna”, recordó sobre ese encuentro. Y después, Cafferata negó que era amante de Pamela. Le dijo “que era todo puterío, que era todo mentira”. Según Faure, Cafferata “le juró y le recontra juró que no pasaba nada”. Y él, así como le había creído a su mujer, también le creyó al oficial principal, según contó ayer en el juicio.
El día previo al crimen que cometió, Hernán Faure lo definió como “ese maldito domingo”. Estando de servicio en la Patrulla Rural, recordó que se puso a navegar en Internet y que se metió en el Facebook que habían abierto junto a Pamela porque ella le había contado que subió fotos nuevas de la hija.
Ahí “encontré unos mensajes de ella a Cafferata y de Cafferata a ella. Me enojé. Y mientras iba leyendo les iba mandando mensajes (de texto, telefónicos) a Pamela y a Cafferata también. Algunos me contestaron, no me acuerdo lo que decían. Pero ella fue como que no le dio importancia, como que no entendía de lo que le estaba hablando”.
Aquella madrugada del ya lunes 9 de mayo, recordó también que en el móvil que conducía llevó a sus casas a dos compañeros y que después de eso fue hasta el Destacamento Balneario. Dijo que se había quedado mal y angustiado tras ver lo que vio en el Facebook; que no entendía nada. También, habló de que ingresó al Destacamento Balneario, que lo atendió una de las policías que ahí estaba y otros cuestiones más. Hasta que aquello último que vio fue a su señora “con la remera con la que dormía en mi casa” y “que estaba con el jefe en calzoncillos”.
Fue ahí cuando Hernán Faure se quebró y ya no pudo seguir hablando. Fue ahí cuando hubo que interrumpir el debate y pasar a ese cuarto intermedio ya referido.
La segunda parte
Una vez de regreso a la sala, la Dra. Mariana Mocciaro evitó hacerle preguntas a su defendido. Y ya más calmado Faure, quienes sí lo entrevistaron fueron el fiscal Luis Palomares, la Dra. Paula Serrano y también los jueces.
Ahí fue cuando la mayoría de las preguntas tuvieron la misma respuesta por parte de Faure: el ya mencionado “no me acuerdo”, sobre todo cuando era consultado por aspectos vinculados con el homicidio propiamente dicho o cuando le preguntaban por lo que fueron sus horas posteriores ya como autor de este crimen. Es decir, desde cuando se fue del Destacamento Balneario en el móvil hasta la Patrulla Rural, tras haber dejado en el lugar la pistola con la que mató de más veinte tiros a Cafferata. O cuando en la Patrulla les contó a sus compañeros lo que había hecho. O adónde lo llevaron, ya en carácter de aprehendido, y con quiénes estuvo durante todos esos momentos.
“Estaba mi señora con la remera con la que dormía conmigo”, sólo alcanzó a decir otra vez cuando fue consultado sobre el momento en que ingresó al “privado” del Destacamento Balneario, el lugar donde encontró durmiendo a Cafferata y Pamela. Pero después, ya no recordó cómo lo mató a Cafferata, si la víctima alcanzó a decirle algo o si vio a los policías que fueron testigos del crimen. “Yo no quería matar a nadie”, volvió a decir.
Y de aquella mañana posterior al asesinato, sólo se acordó que le dolía mucho la garganta y todo el cuerpo, además de que tenía un corte en la mano que no se acuerda cómo se lo provocó. “Acá -en alusión a lo que otros testigos contaron en el juicio- dijeron que rompí un vidrio”.
-¿Era buen tirador?, le preguntó la Dra. Serrano.
-Sí señora, podría decirse, le respondió Faure.
-¿Recuerda haber recargado el arma?
-Yo no me acuerdo.
Ya casi sobre el final de su relato, cuando tanto la parte acusadora como los jueces parecían intuir que a cada pregunta que le hicieran -sobre todo del crimen propiamente dicho y de lo que después pasó con él una vez que fue aprehendido- Faure iba a responder que no recordaba nada, el acusado señaló: “La psicóloga que me trata en la unidad me dijo que puede ser normal que no me acuerde”.
Y para terminar, cuando el juez Duba le preguntó si quería decir algo más, él simplemente respondió que no.
EL DATO
El jueves que viene quedó establecido como el día en que las partes formularán sus respectivos alegatos. Después de que ayer concluyera la recepción de la prueba testimonial, el juicio se reanudará ese día a la hora nueve para escuchar los pedidos que harán en torno a Faure como autor de este asesinato su Defensora Oficial, el Fiscal y la abogada que está desempeñándose como Particular Damnificado. Los cuatro testigos que habían sido citados para ayer por la Dra. Mocciaro no se presentaron. Por eso fue que, finalmente, la Defensora Oficial los desistió.
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