Guilhem y Elise finalmente están camino a Francia, luego de la restitución ordenada por el Juzgado Federal a cargo de Miguel Medina, que ordenó que se respete el pedido de la justicia francesa.
Todo fue tristeza ayer en la playa de estacionamiento de España al 256, contigua al Hotel Marilian donde se encontraban alojados Daniel Vicedo y su hijo Yan.
La semana pasada se acordó que la entrega iba a ser de manera sorpresiva para evitar la presencia de los medios de comunicación que siguieron de manera cercana todo el desarrollo de la causa, desde que se conoció la postura de los pequeños de quedarse con su madre, más allá de lo razonable o de lo que se debía cumplir.
A horas 11,03 pudo convencer, Valerie a sus hijos para que ingresen a la playa de estacionamiento e iniciar la restitución. Luego se hizo armó una precaria salita de espera dentro de la playa, con sillas de la oficina para que allí se despidieran los pequeños de su lazo más intenso: su mamá. Mientras tanto Vicedo desde el piso segundo del hotel filmaba a los periodistas, mostrando su mano derecha con el pulgar hacia arriba en señal que todo está bien, con una amplia sonrisa en su rostro.
Afuera los vecinos, amigos y padres de los compañeritos de Guilhem y Elise, daban su apoyo a Valerie y buscaban esa última mirada con los pequeños que se hicieron querer por todos y que como Jorgelina la mamá de Martina, dijera "esto es muy triste, los chicos son de su madre y ellos querían quedarse aquí, como puede ser que nadie de la justicia los escuchó".
Y con la palabra Justicia se hacía referencia al Juzgado Federal Nro 2 y a la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación En el portón de la playa de estacionamiento y en la puerta de ingreso al hotel, un fuerte operativo de la Policía Federal, con dos móviles esperaban la orden para trasladarse hasta el Aeropuerto Salta. Esa orden llegaría pasadas las 13 horas, cuando partieron hacia la estación aérea, dejando a sus espaldas una ciudad que ellos habían disfrutado.
Previamente una sicóloga se reunió en una habitación contigua en el hotel, con Vicedo y Connan, sin los chicos buscando bajar presión y permitir un viaje más tranquilo.
En el aeropuerto a Valerie le impidieron llegar cerca de sus hijos, pretendiendo que la distancia evite la trsiteza, que seguramente jamás borrarán de sus corazones.
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